Una campaña de reforestación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha logrado la meta de plantar 1,000 millones de árboles en todo el mundo en poco más de un año, con el fin de llamar la atención sobre la necesidad de combatir el cambio climático y la deforestación, anunció ayer esta entidad.
El portavoz de la ONU, Farhan Haq, aseguró que el árbol que marcó el número 1,000 millones se plantó en “algún lugar de Etiopía” en las pasadas semanas.
La campaña es una iniciativa de la organización y del Centro Mundial Agroforestal (ICRAF en inglés) de Nairobi, donde fue inaugurada en noviembre de 2006 por la ecologista keniana y Premio Nobel de la Paz, Wangari Maathai.
Su meta era plantar los árboles en todo el mundo antes de la celebración de la conferencia sobre cambio climático que la ONU organizará el próximo diciembre en la isla indonesia de Bali, y en la que se tratarán de sentar las bases para un acuerdo de reducción de emisiones que sustituya al Protocolo de Kyoto.
“Esto es una señal más del ímpetu impresionante que este desafío generacional, el cambio climático, ha tomado”, valoró el director del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA), Achim Steiner, en un comunicado.
Agregó que la campaña ha demostrado que con “una meta clara y una oportunidad para lograrla, millones, o tal vez miles de millones, de personas quieren acabar con la contaminación y el deterioro del medio ambiente y se han arremangado y ensuciado para demostrarlo”.
La campaña coordinada por el PNUMA no financió la compra de semillas, sino que se dedicó a recopilar la información sobre quiénes individual o colectivamente decidieron unirse a la iniciativa y lo comunicaron a través de la página de internet de la agencia de la ONU (www.unep.org/billiontreecampaign).
La mitad de los participantes fueron individuos o familias que plantaron una media entre uno y tres árboles, mientras que el sector empresarial contribuyó con el 13 por ciento, según la ONU.
Los países donde se plantaron más árboles fueron Etiopía (700 millones), México (271 millones), Turquía (150 millones), Kenia (100 millones) y Cuba (96 millones).
Según el PNUMA, los bosques cubren un 30 por ciento de la superficie terrestre, un tercio menos de la que ocupaban antes del advenimiento hace 10,000 años de la agricultura.
Los árboles absorben de forma natural dióxido de carbono, por lo que contribuyen a minimizar el impacto de las emisiones causantes del efecto invernadero. Pero cuando se les quema, o se pudren, liberan dióxido de carbono, lo que empeora el problema.