COLOMBO.- Unas veinte personas murieron y cuarenta resultaron heridas hoy miércoles en dos presuntos atentados suicidas cerca de la capital de Sri Lanka, en plena escalada de amenazas entre los rebeldes tamiles y el gobierno central. Ya de noche pero en plena hora punta, una bomba mató a 17 personas e hirió a 43, algunas gravemente, frente a una tienda de ropa en la periferia de Colombo, informó a la AFP un policía.
"La bomba explotó en Nugegoda (justo fuera de Colombo) y un autobús se incendió tras el atentado", precisó el ministerio de Defensa, que responsabilizó como de costumbre a los rebeldes Tigres Tamiles (LTTE, en sus siglas en inglés).
La explosión ocurrió al parecer cuando los vigilantes del establecimiento registraban el bolso de una mujer. "Estamos investigando para verificar si se trataba de una kamikaze", indicó un policía.
Si efectivamente se trata de un atentado suicida, es el segundo del día en la capital esrilanquensa.
Por la mañana, una mujer miembro de los Tigres Tamiles se voló en el centro de Colombo. La suicida, enferma de poliomielitis, intentó entrar en las dependencias del ministro de Asuntos Sociales pero fue detenida e hizo explotar la carga que llevaba bajo la ropa fuera de la oficina de Douglas Devananda.
Murió ella y otra persona y dos más resultaron heridas.
El ministro es un ex rebelde del LTTE convertido en uno de sus más feroces opositores desde que se asoció al poder de la mayoría cingalesa en los años 80.
Devananda, jefe de un partido político tamil, es aliado del presidente esrilanqués Mahinda Rajapakse y ya escapó a un atentado similar en el año 2004.
Los Tigres Tamiles conmemoraron en julio el vigésimo aniversario de su primer atentado suicida y homenajearon a los 322 kamikazes que perecieron en estas dos décadas.
En sólo un año, 61 'Tigres negros', la mayoría mujeres, se suicidaron en atentados generalmente dirigidos contra militares.
Los atentados de este miércoles tienen lugar un día después de que el jefe supremo del LTTE, Velupillai Prabhakaran, considerase imposible alcanzar la paz con el gobierno "genocida" de Sri Lanka.
La víspera, el gobierno de Colombo prometió acabar con Prabhakaran después de haber matado este mes al jefe del brazo político de los rebeldes.
El ministro de Defensa, Gotabhaya Rajapakse, hermano del jefe del Estado, afirmó a la AFP que su ejército "tiene el deber de batirlos en la lucha armada". "Después, una solución política será posible", añadió.
Sri Lanka, una isla de 20 millones de habitantes, no consigue poner fin al conflicto más viejo de Asia, una guerra olvidada que alterna fases de combates con otras de calma.
En febrero del 2002 se firmó un alto el fuego auspiciado por Noruega, pero saltó por los aires tras la llegada al poder a finales del 2005 de Rajapakse, un nacionalista de izquierdas partidario de métodos expeditivos.
Los tamiles, hinduistas, luchan por la independencia del norte y noreste del país cuyas tres cuartas de población son cingaleses budistas.
Desde 1972, más de 60.000 personas murieron en el conflicto, 6.000 en los dos últimos años.