Es de suma importancia para los nicaragüenses y en especial para los actores políticos sociales y económicos del país, hacer un alto y realizar planteamientos realistas que permitan dar las pautas para un replanteamiento necesario y oportuno de los diferentes escenarios en que nuestra nación se ha sumergido en los últimos meses.
Sin entrar en un escudriñamiento profundo sobre los problemas de los nicaragüenses vemos cómo estos inician en un eslabón fundamental como es un gobierno “novato” y culmina en un eslabón frágil como es nuestra gente pobre a la cual han traicionado aquellos que les prometieron mejorar sus condiciones de vida.
El Gobierno actual muestra deficiencia en políticas con coherencia sociales, la falta de orientación adecuada producto del conflicto en el estado partido ha fraccionado el asesoramiento gubernamental, ganando la batalla hasta el momento los encargados de centralizar el poder lucrativo de los sandinistas que viven del erario.
Los aspectos económicos y sociales están a la deriva, los económicos, por la ausencia de una estrategia general de nación, donde se contemple lo energético, infraestructura vial, desarrollo rural con una política agropecuaria de sentido inductivo que permita el desarrollo de los medianos y pequeños productores. Lo social está enfocado en los cambios necesarios para afianzar la ideología política sandinista, muestra de ello son los cambios de materiales escolares y la restricción a la ayuda médica extranjera.
Además de lo anterior, se puede observar inexperiencia del Gobierno en la conducción de dinámicas institucionales de participación, la ausencia de un diseño estratégico previo al proceso, la descoordinación institucional y falta de compromiso de algunas entidades con el ejercicio de planeación participativa, mal impacto de la estrategia de comunicación, por falta de una visión nacional y presión del tiempo por las elecciones municipales de noviembre del 2008. Escasa innovación en las metodologías de trabajo y baja capacidad técnica y profesional de algunos equipos de apoyo (CPC) a los cuadros sandinistas.
Sin embargo, unos y otros asumen la validez del ejercicio del poder democrático, político, o cultural por parte de las agrupaciones políticas opositoras al gobierno (ALN-PC, PLC y MRS). Los realistas asumen esto como un dato de la realidad que debe aceptarse, contraponiendo la realidad como ella es y no como se desearía que fuese, lo que ha sido criticado por más de un analista en la medida en que si bien hay evidencias empíricas que puedan corroborarla, también hay evidencias en contrario. Las fisuras del frente sandinista, de las cuales hay innumerosos casos, constituyen su principal evidencia de la falta de liderazgo dominador democrático en las estructuras partidarias y el fraccionamiento del partido mismo.
Lo más lamentable es que los ministros y directores de entes autónomos de este Gobierno no tienen derecho a pensar, actuar y ni siquiera a dar entrevistas para dar a conocer las políticas del gobierno sandinista, es increíble que quienes están al frente de este Gobierno no posean la capacidad de discernir con altura y libertad de planteamientos, mientras les gusta vivir humillados por las directrices partidarias sandinistas.
Tomado en cuenta este contexto el país necesita una coalición política como la demostrada en el parlamento el 20 de noviembre pasado, para ratificar el veto presidencial con relación a los “CPC”, una coalición sólida que genere confianza y salve a nuestra amada Nicaragua de los que han dividido con mucho odio a las familias nicaragüenses.