El Gobierno del presidente Hugo Chávez ha puesto todo el peso del Estado en la campaña del referendo sobre una reforma constitucional de corte socialista, previsto para este domingo, cuyo resultado sería muy ajustado según las últimas encuestas.
Mientras la oposición, principalmente los estudiantes universitarios, intensifican su campaña en la semana previa al examen.
Chávez, proponente de la reforma constitucional, es el mayor propagandista del Sí, con un promedio de tres apariciones públicas por día y horas de discurso, retransmitidas por todas las televisoras y radios estatales, desde el miércoles pasado.
Las calles de Venezuela están repletas con propaganda por el Sí, mientras los afiches del No se limitan a los raros municipios opositores y a los estudiantes que realizan pintas en paredes y carros.
En el metro de Caracas, que transporta alrededor de un millón de personas diariamente, los altoparlantes divulgan ‘jingles’ a favor del Sí.
El propio Chávez sostuvo esta semana que la campaña electoral debía ser intensificada, con el argumento de que “es muy corta, y un día debe valer por una semana”.
El Gobierno denuncia una conspiración en su contra y un riesgo de magnicidio, todo orquestado por el imperialismo para sabotear la reforma.
Un joven chavista fue asesinado el lunes durante una protesta opositora en el Estado de Carabobo (centro).
El ex ministro de Defensa y cofundador con Chávez del movimiento bolivariano en el Ejército, Raúl Baduel, que llamó a votar por el No, alertó que se está propiciando un clima de conflictividad, con el fin de generar violencia e inestabilidad en el país, según un comunicado de su asesoría de prensa.
La campaña oficialista se ha centrado en los últimos días en la figura carismática de Chávez, quien sostuvo que quien vote No, es un “traidor” y ha pedido el Sí como un acto de “lealtad”, dejando de lado la explicación o discusión sobre los cambios a 69 de los 350 artículos de la Constitución.
La reforma constitucional incluye la reelección presidencial ilimitada, mayores atribuciones al Poder Ejecutivo, la creación de un Poder Popular, así como la definición de diversas formas de propiedad, entre ellas la social.
En la acera de enfrente, llamando a votar No, se encuentra una variada lista de agrupaciones políticas, sin mayor maquinaria ni coordinación. Entre los disidentes destacan además el partido Podemos, y la ex esposa de Chávez, María Isabel Rodríguez.