El Gobierno de Colombia lo tiene claro: Hugo Chávez, Presidente de Venezuela, mantendrá sus ataques contra el mandatario colombiano, Álvaro Uribe, por lo menos hasta el domingo, cuando los venezolanos decidan su suerte en el referendo.
“Me preocupa mucho que usted, afanado por pretensiones electorales, ahora trate de apelar al viejo truco de odio contra Colombia para buscar un favorecimiento electoral”, advirtió Uribe en su último round contra Chávez, el domingo pasado.
A la advertencia de Uribe se sumó ayer el vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela, Roberto Lückert, quien declaró a radio Caracol de Colombia, que Chávez está explotando la crisis con Colombia para distraer, porque va perdiendo en las encuestas.
Lückert fue enérgico en sus declaraciones. Dijo que Chávez sólo podrá ganar el referendo el próximo domingo porque hará “chancuco”, es decir fraude.
Según los últimos sondeos publicados en Caracas, al menos en cinco de seis encuestas, el “sí” que favorecería a Chávez va perdiendo.
Ayer, Chávez, en un gesto que intentó acentuar la tensión entre los dos países, llamó a consulta a su embajador en Colombia, Pavel Rondón. Colombia, por su parte, reaccionó con prudencia al guiño del venezolano.
“El Gobierno colombiano no va a llamar a consultas a nuestro embajador en Caracas, sino que permanecerá en esa ciudad”, afirmó el canciller colombiano Fernando Araújo durante una rueda de prensa en Bogotá.
Uribe se reunió ayer con un grupo de congresistas en la presidencial Casa de Nariño, este martes. Los diputados aprovecharon el encuentro para expresar su apoyo al mandatario colombiano, espaldarazo que también le han dado sectores económicos y adversarios políticos.
En el encuentro con los parlamentarios, Uribe hizo énfasis en que había que ser prudentes con esta crisis, llamado que ha extendido a sus funcionarios de Gobierno.
“En este momento nosotros pensamos que lo que nos corresponde es tener muy claro cuáles son los intereses del Gobierno colombiano y quiénes son nuestros enemigos, nuestro enemigo es las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia)”, afirmó Araújo.
La decisión de Uribe de acabar con la mediación de Chávez en la búsqueda de un acuerdo humanitario para liberar a 45 secuestrados en poder de las FARC y liberar a 500 detenidos, ha producido una guerra verbal desde el pasado miércoles entre ambos presidentes.
La confrontación colombovenezolana ya alcanzó el ámbito económico. Chávez anunció que su país no volverá a la Comunidad de Naciones Andinas, CAN, como está previsto para comienzos de diciembre. Esto podría afectar los intereses económicos colombianos que tienen a Venezuela como su principal aliado comercial después de Estados Unidos.
El “congelamiento” en las relaciones también podría frenar el ingreso de Colombia al Banco del Sur de Venezuela, tema que estaba pendiente de resolverse.
Esta crisis que ha enfrentado a Uribe y Chávez se considera la más grave desde 1987, cuando Venezuela sorprendió a una fragata colombiana navegando en sus aguas marítimas.
Otro incidente grave entre ambas naciones se produjo a finales del 2004 y comienzos del 2005, cuando fue secuestrado en territorio venezolano el guerrillero de las FARC, Rodrigo Granda, llamado “el Canciller” de ese grupo rebelde, que sobrevive en la selva colombiana desde hace 43 años.