Los departamentos más ricos de Bolivia, que aportan un 80 por ciento del PIB del país, realizan un paro de hasta 48 horas para protestar contra un proyecto de Constitución aprobado por el oficialismo que consolida el poder del presidente Evo Morales.
El movimiento se inició este martes en el norteño departamento de Pando, pero lo fuerte se dará hoy cuando se unan la poderosa Santa Cruz, Tarija, Beni, Cochabamba y Chuquisaca.
En esa misma jornada, los dirigentes anunciaron una huelga de hambre para el próximo 3 de diciembre y retaron al presidente Morales a que se someta a un referendo aprobatorio de su mandato.
En Pando el paro fue acatado en su totalidad este martes, según la Policía, que registró incidentes. Algunos dueños de radios, afines a Morales, denunciaron hostigamientos de parte de autoridades regionales adversas al mandatario.
El paro en los 6 departamentos es en protesta por los episodios de violencia el fin de semana en la sureste Sucre, donde en un liceo militar fue aprobada en primera instancia la nueva Constitución boliviana sin participación de la oposición y en medio de protestas que provocaron la muerte de tres manifestantes.
Un uniformado que el jefe de la Policía de Bolivia, general Miguel Vásquez, había dado por muerto el domingo, apareció vivo ayer.
MÁS PROTESTAS
Tras esas jornadas de violencia los gobernadores y líderes civiles opositores decidieron el paro que se generalizará a las seis regiones mencionadas, según informó el titular de Santa Cruz, Rubén Costas, convertido en el gran opositor de Morales.
“El paro cívico desde el miércoles abarca a las seis regiones y hay la iniciativa de interponer un juicio de responsabilidades contra los mandos policiales y militares por la masacre de Sucre ya que el señor presidente Evo Morales, como Poncio Pilatos, se lavó las manos”, dijo Costas al convocar la protesta.
Mientras, cientos de campesinos oficialistas formaron un cerco humano en torno al Congreso boliviano, que se apresta a considerar este martes una ley en favor de los ancianos que es rechazada por la oposición.
Los campesinos, afines a Morales, reclaman además porque unas cien leyes y disposiciones están congeladas en el Senado, dominado por la oposición. A la marcha se unió Morales.