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La idea de que las pandillas amenazan la seguridad nacional del istmo puede llevar a los militares a cometer abusos. ( LA PRENSA/ ARCHIVO)
“Maras no son una amenaza nacional”
Es una teoría desmesurada, dice un investigador
GUADALAJARA, MÉXICO/ EFE
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“Hay un repertorio simbólico común de formas de acción, de hecho la mara surge dentro del Barrio 18, base fundamental de un barrio de población chicana, mexicana, incluso de gente de otras nacionalidades”, dijo el investigador mexicano José M. Valenzuela.

En su obra, el investigador ha tratado de confrontar los discursos de las autoridades con los datos reales, de lo que son las pandillas para evitar que estas sean estigmatizadas.

“Un enemigo muy cómodo frente a lo que era una necesidad de estrategias de mayor control sobre las fronteras centroamericanas y mexicana, desde una lógica geopolítica después del 11 de septiembre del 2001”, concluyó Valenzuela.

La teoría de que las “maras” y otras pandillas violentas transfronterizas constituyen una amenaza para la seguridad nacional de ciertos países es desmesurada y puede ser usada como excusa para cometer abusos contra los jóvenes, dijo a EFE el investigador mexicano, José Manuel Valenzuela.

“No podemos permitir que se plantee (a las pandillas) como una amenaza para la seguridad nacional de México, de los países centroamericanos y de Estados Unidos. Eso es una desmesura increíble”, declaró el investigador del Colegio de la Frontera Norte (Colef) en una entrevista.

Valenzuela presentó hace tres días en la XXI Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), inaugurada el sábado en esa ciudad del oeste mexicano, el libro Las Maras, Identidades Juveniles al Límite, una compilación que analiza las pandillas de distintos países.

En el libro el investigador intentó desmitificar la visión que existe de las pandillas que actúan en Colombia, de las maras en Centroamérica, México y Estados Unidos, o de los grupos como los Latin Kings, Latin Queens y Etas en España.

Confesó que ha tratado de reflejar en su justa dimensión el papel que juegan las pandillas violentas en esos países, para evitar que las utilicen de pretexto para cometer violaciones a derechos civiles y humanos en contra de los jóvenes.

El profesor del Colef sostuvo que las autoridades y los medios de comunicación generalizan, tanto en los países de América como en España, cuando señalan a las pandillas como un riesgo.

“No todos los mareros necesariamente son delincuentes. El caso de Honduras, donde detienen a 13,000 muchachos, los investigan y a menos del cinco por ciento le pudieron comprobar un delito”, precisó.

Además insistió en que a las “maras” se les ha señalado incluso como aliados de la red terrorista Al Qaeda, algo que considera absolutamente falso porque no hay indicio ni prueba alguna.

Refutó también la noción de que las “maras” tienen una intensa actividad criminal en la frontera de México con Guatemala, ligada a la entrada de muchos inmigrantes ilegales centroamericanos, a través de mafias de tráfico de personas que intentan llegar a EE.UU. por territorio mexicano.

“Menos del uno por ciento de los delitos (en la zona) está vinculado con algún tipo de pandilla”, sostuvo.

Valenzuela recordó que las “maras” tienen sus antecedentes en los “Pachucos” y “Cholos”, grupos juveniles que surgieron en los barrios de mexicanos y chicanos de EE.UU. a partir de la década de los treinta del siglo pasado.

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