La estación lluviosa que finalizó el 31 de octubre fue catalogada como “catastrófica” por el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter).
Más de un centenar de muertes, 400 millones de dólares en necesidades, y una cantidad no contabilizada de pérdidas en recursos naturales, son argumentos suficientes para que esta época del año fuera considerada como nefasta por los especialistas del Ineter.
El año 2007 será recordado por el impacto del huracán Félix, pero también por lluvias sostenidas que dejaron caer más agua en el país que el huracán Mitch en 1998.
Milagros Castro, directora de Meteorología Sinóptica del Ineter, ejemplificó con el caso de Chinandega, donde llovieron 943 milímetros de agua en octubre, cuando la norma histórica es de 380 milímetros.
La especialista indicó que “la temporada lluviosa en Nicaragua, en 2007, fue catastrófica, en el sentido de que hizo mucho daño al país, los primeros cinco días de septiembre con el huracán Félix y la persistencia de las lluvias en octubre, hubo pocos huracanes, pero fue demasiado lluviosa”.
Normalmente septiembre es el mes de las lluvias y octubre el de los huracanes para Nicaragua. Esta vez los papeles cambiaron.
El huracán Félix impactó el 4 de septiembre en Nicaragua, y las bajas presiones causaron lluvias persistentes en casi todo el mes de octubre. El ciclón arrasó con la Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN), mientras las precipitaciones afectaron las zonas de Occidente y Norte del país con el desbordamiento de sus ríos más importantes.
En total, el Ineter registró este año 15 tormentas con nombre, de las cuales diez fueron tormentas tropicales y cinco se convirtieron en huracanes, de los cuales dos fueron intensos, es decir, de categoría cinco en la escala Saffir-Simpson.
En mayo se pronosticaron 17 tormentas nombradas y nueve huracanes, tres de estos intensos. Fueron pronósticos casi exactos.