Es la hora de la verdad para Rafa Benítez y el Liverpool.
Inmerso en una pelea con los dueños estadounidenses del club sobre fichajes, Benítez tiene el desafío de mantener a flote al Liverpool en la Liga de Campeones. Los “Reds” están obligados a conseguir este martes una victoria sobre el visitante Porto. Cualquier otro resultado podría marcar su despedida de un torneo del cual fueron finalistas en la pasada edición.
Liverpool ha ganado sus últimos tres partidos, incluyendo una goleada récord 8-0 sobre Besiktas en el campeonato europeo, además de triunfos sobre Fulham y Newcastle en la Premier.
“Somos un equipo que sabe jugar en situaciones de tensión y presión. Lo hemos demostrado”, afirmó Benítez.
Al Porto le basta el empate para asegurar su clasificación. Real Madrid, Barcelona y el campeón vigente Milán, también figuran dentro de los nueves clubes que esta semana pueden sellar su pase a los octavos de final, uniéndose al Arsenal y Manchester United.
Tras el partido con Newcastle, el español Benítez aireó públicamente su malestar con los dueños del club, George Gillett Jr. y Tom Hicks, por demorar la discusión sobre los refuerzos para cuando se abra el mercado de transferencias en enero. Gillett y Hicks dijeron que recién el mes que viene, cuando vendrán a Liverpool, analizarán el tema y no ahora.
Ambos divulgaron un comunicado el jueves ordenándole a Benítez que se concentre en entrenar. Benítez no se quedó quieto y dijo que los propietarios no tienen idea alguna sobre cómo funciona el mercado de pases europeo.
La prensa británica empezó a especular que la cabeza de Benítez podría rodar debido al entredicho. Liverpool afronta la quinta fecha de la etapa de grupos con cuatro puntos en el Grupo A. Porto le lleva cuatro puntos de diferencia y el Olympique de Marsella le saca tres. Besiktas recibe al Marsella en el otro partido del Grupo A.