¡Coooorreeectooooo! La enérgica frase que hizo popular Julio César Sandoval cada vez que un joven estudiante acertaba a las preguntas hechas en el programa televisivo La Liga del Saber ya no suena con la misma vitalidad y fuerza.
Para este hombre de 88 años es muy difícil ahora decirla y los recuerdos de las experiencias vividas, así como pensar en las cosas que le quedan sin hacer, hacen que sus ojos se humedezcan.
Hoy a mediodía en Canal 11 se transmitirá el programa que probablemente será el último en el que haga presencia el profesor Sandoval. Decidió retirarse de las cámaras por problemas de salud; derivados de un tumor en el colon que ya le fue extraído, pero que le ha causado muchas complicaciones en los últimos meses.
Ayer, en su más reciente visita al médico, le dijeron que “va progresando”, lentamente, pero va progresando.
Aunque luce cansado y se le dificulta hablar, Sandoval no dudó en aceptar la entrevista. Con su hablar pausado este maestro de generaciones dice orgulloso que a este último programa “llegué arrastrándome, pero llegué”, dejando entrever la responsabilidad que siente para con las nuevas generaciones de estudiantes, de jóvenes, deseosos de aprender y absorber sus conocimientos.
Muy lúcido cuenta rápidamente su vida, y a pesar del entumecimiento de su mandíbula al conversar, muestra la energía que le vuelve al cuerpo al pensar en su aporte a la juventud a lo largo de tres décadas con su Liga del Saber.
En su último programa, el profesor dice no haberse divertido y que llegó a “cumplir su misión de despedirse de la gente que me ama”.
SENTIMIENTOS
Sorprendentemente y contra todo pensamiento, el profesor Sandoval dice no sentirse satisfecho con lo que ha hecho en más de medio siglo de labor.
“Mi trabajo fue trascendente porque los demás no hicieron nada”, es lo que expresa este hombre originario de San Carlos, Río San Juan.
Para él, su labor educativa no merece tanto halago, pues lo hizo solamente por el amor que siente a su país y a sus “hermanos nicaragüenses”.
Actualmente el profesor Sandoval expresa resignación y dolor hacia su estado de salud. “No sabés cuántas veces he llamado a la muerte”, dice. “Si no soy útil, no merezco vivir”, expresa fríamente.
MÁS AYUDA
Aún con sentido del humor y una ligera sonrisa en su rostro, el profesor hace un llamado a ayudar a todos aquellos jóvenes “brillantes” pero sin muchas oportunidades.
Él, dice, a pesar su estado físico, está dispuesto a ayudar a cualquier joven o adulto, deseoso de conocimientos, y con firmeza sorprendente dice: “Me retiré de las cámaras, pero siempre que pueda ayudar lo hago y gratis”.