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Educación es la piedra angular del desarrollo
Miguel Argüello Oviedo
El autor es especialista en Comercio Internacional
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La calidad educativa está por el suelo. Esto significa que hay un enorme vacío en la formación de los bachilleres nicaragüenses. De continuar así, si no se fortalecen y mejoran los niveles de educación, no llegaremos a ninguna parte en la búsqueda del desarrollo económico .

Nicaragua se encuentra en un momento histó-

rico, una etapa que marcará el porvenir de cada uno de los nicaragüenses. Sea bueno o no lo sea, la decisión de lo que pase estará en los hombros del señor Presidente y en las manos de todos los nicaragüenses con buena voluntad, especialmente en los actores políticos y económicos.

En la reciente historia mundial podemos encontrar decisiones importantes que tomaron países “desolados económicamente”, los que optaron por la respuesta correcta y de esa forma influyeron poderosamente en sus precarias circunstancias (Taiwán, Irlanda, Polonia, Chile, Brasil, India, Singapur, Costa Rica, entre otros); países cuya gente ha demostrado madurez y un cambio de mentalidad para salir adelante. Los acontecimientos económicos en esos países nos enseñan que existe la posibilidad de crear “milagros económicos” que no son producto de la imaginación o fantasía de algunos economistas.

Indiscutiblemente el éxito económico de un país, lejos de ser producto de teorías y prácticas, es resultado de una enorme y cuantiosa voluntad de todos los actores, sobre todo en el humilde reconocimiento de los problemas que atraviesan y en elegir la respuesta que influya positivamente en su circunstancia. Alcanzar el éxito económico no es un asunto simple, sobre todo cuando los países muestran una cultura arraigada en el paternalismo estatal, el conformismo sociopolítico y el endiosamiento de los actores. De manera que el éxito debe empezar en la medida que se genere un cambio en la mentalidad de los individuos. Aristóteles señaló algo sumamente cierto: “somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto, sino un habito”. Habrá que preguntarse de lo que hacemos en Nicaragua día a día. La respuesta de cada uno definitivamente estará marcada por la conducta política y económica de nuestros dirigentes.

Por otra parte, los defectos económicos de Nicaragua no son producto de las adversidades externas por las que ha pasado el país, a la que todos los países están o han estado expuestos. Nuestro defecto económico radica específicamente en la torpeza con la que hemos producido nuestra riqueza. Los gobernantes de los últimos 25 años se han concentrado en la producción y han descuidado a quienes producen, los nicaragüenses. Actualmente esto se traduce simplemente que al no cuidarse del capital humano disponible, la producción disminuye.

La calidad educativa está totalmente por el suelo y esto significa que existe un enorme vacío en la formación de los bachilleres, provocando deficiencia en el rendimiento académico cuando llegan a las universidades y por consiguiente en el rendimiento productivo. Todos los años presenciamos el caso de bachilleres que no pasan el examen de admisión de la Universidad de Ingeniería. De continuar con esto, si no se fortalecen y mejoran los niveles de educación, Nicaragua no llegará a ninguna parte en la búsqueda del desarrollo económico.

La educación es fundamental para nuestro desarrollo, es la piedra angular de nuestro porvenir. Pero no una educación masificada, sino una educación de calidad, moderna y pedagógica que llegue a ser reconocida internacionalmente. De nada sirve graduar miles si estos no tendrán la oportunidad de ser los mejores en la universidad y en la vida profesional. El economista Ludwig von Mises, en su libro denominado Seis Conferencias en Buenos Aires, expresó: “El motivo de que esos países subdesarrollados tengan un nivel de vida inferior, no radica en una inferioridad de obreros y empleados; no es tampoco incapacidad técnica de los empresarios. La diferencia se encuentra en la cantidad de capital disponible, más precisamente, en la cuota per cápita del capital invertido”.

Para que Nicaragua alcance el éxito económico deberá invertir en cuatro ejes: infraestructura económica (comunicación, energía, transporte y sistema vial); social (educación, salud, agua potable); financiera (sistema bancario nacional y el privado); y el sistema jurídico (el Poder Judicial y los instrumentos jurídicos). Sin embargo, la inversión más importante para entrar a competir en el concierto internacional es la educación. Sin ella no podremos derribar las barreras sociales ni competitivas que existen nacional e internacionalmente. También será necesaria una verdadera libertad individual, seguridad en el derecho a la propiedad. La construcción de una economía de mercado que nos transforme en un centro de atracción de capital extranjero, de un gobierno central limitado en sus gastos. Pero sobre todo, que nuestros dirigentes sean audaces en poner un alto a las situaciones negativas para el país. De esta forma se puede construir un sólido desarrollo económico.

Que Dios proteja y bendiga a nuestra Patria.

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