Emiliano Maranhao, gerente general de Invercasa. / LA PRENSA/M.GARCÍA
Sociedades de inversiones “calientan motores”
Luis Núñez Salmerón
economia@laprensa.com.ni
Santo y seña

El capital mínimo para establecer una SAFI es de 1.6 millones de dólares, debe tener una junta directiva, una estructura operativa destinada a la administración del fondo, personas de prestigio y loables que no tengan ningún antecedente penal.
Los fondos de inversión, administrados por las SAFI, son varios y muy diversos, según sus planes. Por ejemplo existen los fondos financieros: se trata de títulos valores y otros instrumentos del mercado bursátil. Los rendimientos que obtienen los inversionistas provienen de los intereses o dividendos que generen dichos valores. También están los fondos inmobiliarios (no financieros): se trata de un Fondo donde la garantía son bienes inmuebles. Los beneficios que obtienen los inversionistas provienen principalmente de los alquileres de los bienes inmuebles y del incremento en el valor de estos por plusvalía.

Mecanismo permitirá realizar inversiones conjuntas en proyectos de infraestructura

Tras la reciente decisión de la Superintendencia de Bancos y otras Instituciones Financieras (SIB), de publicar la normativa para Sociedades Administradoras y Fondos de Inversión (SAFI), el sector se prepara para crear las primeras sociedades de este tipo, según informó Emiliano Maranhao, gerente general de Invercasa.

Con la nueva normativa la SIB “dio el banderillazo” para estimular el desarrollo de los llamados fondos de inversión, administrados por las SAFI, indicó Maranhao, quien explicó que estos nuevos instrumentos le darán un importante impulso a la economía nacional a través de los mercados de capitales del país.

¿QUÉ SON?

Un Fondo de Inversión es el patrimonio integrado por aportes y ahorros de personas naturales o jurídicas para conformar un monto de mayor dimensión e invertirlo en valores y otros activos.

Son una forma de ahorro en el mercado de valores que responde a los intereses de muchos inversionistas, explicó Maranhao, quien indicó que podrían iniciar operaciones en unos seis meses.

Los Fondos de Inversión también son conocidos como Fondos Mutuos y buscan que el pequeño inversionista participe de los beneficios derivados de las inversiones a gran escala (rentabilidad y diversificación del riesgo), agregó.

En este sentido, sostiene que estos fondos son “instrumentos de inversión para personas con ahorros y excedentes de dinero que permite democratizar la inversión en Bolsa”.

Esto es, según Maranhao, un cambio en la forma de invertir, pues antes uno compraba un título de cualquier puesto de bolsa. Ahora varios inversionistas pueden invertir en una cartera de títulos valores o inmobiliarios.

De forma que hasta hoy sólo han existido puestos de bolsas donde se transaban títulos valores. Ahora existirán las SAFI, lo cual podrá darle al público “más posibilidades de inversión con rendimientos más atractivos”, indicó.

HACER MUCHO CON POCO

Las SAFI funcionan por medio de títulos valores por cuenta de los inversionistas, que se convierten en copropietarios de los valores que conforman el Fondo, de manera proporcional al aporte efectuado por cada uno de ellos.

Los Fondos de Inversión son productos que, por su naturaleza, ofrecen rendimientos fluctuantes, dependiendo de los títulos valores que se adquieren y se administren.

Las inversiones en el Fondo están representadas mediante participaciones o títulos de participación, que tienen el mismo valor y las mismas características, emitidas a la orden y sin vencimiento.

Las carteras de inversión de los Fondos obedecen a parámetros y políticas bien definidas que marcan el campo de acción que debe seguir la SAFI en su administración.

El mecanismo de participación es similar al de la compra de títulos valores. Los interesados siempre se tendrán que abocar a un puesto de bolsa, que mercadeará los fondos de inversión, de forma que reunirá a los inversionistas interesados.

Por ejemplo, explicó Maranhao, si una persona quiere construir una casa para alquilarla y que cuesta cien mil dólares, puede reunir cien inversionistas que inviertan mil dólares cada uno. Así se construye la casa y con el pago del alquiler se hace la distribución del alquiler entre los cien.

Esto puede replicarse en la construcción de obras de mayor tamaño. Por ejemplo un edificio de oficinas, urbanizaciones o proyectos de infraestructura como naves de zona franca para alquiler.

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