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Víctor Ruiz
El mito en Fritongo Morongo

Fritongo Morongo, nombre que titula la nueva novela del escritor nicaragüense Henry Petrie, publicada bajo el sello editorial 400 Elefantes, podría ser el renacimiento de un eje temático hasta ahora inexplorado a profundidad en la narrativa nacional, como es la novela del Oriental; antes, Carlos Alemán Ocampo hizo el intento de apropiarse del vasto mundo del Mercado pero es en Fritongo Morongo donde sobresalen con mayor abundancia los matices que nos ubican en uno de los centros más palpitante de la ciudad, basta con poner los ojos sobre las primeras páginas del texto para gozar de las aventuras de un personaje místico y mítico: “Así era Fritongo, despistado como ingenuo, con la paciencia de las cayusas. Nadie sabía si como lo llamaban era en realidad la gracia puesta por sus padres o por algún encargado, porque Morongo siempre anduvo junto al primer nombre”. No creo, como afirma recientemente un artículo publicado, que sea necesario acudir al diccionario de nicaraguanismos para poder sumergirnos en el ambiente caótico y mítico de esta novela que, si bien es cierto utiliza giros lingüísticos propios del habla común de los nicaragüenses, no cae en el fácil folclor de las ya gastadas narraciones de escritores que se esfuerzan por “contar una historia” pero fracasan en la estructuración de la trama y el desarrollo del texto. En Fritongo Morongo, me atrevo asegurar, es el lenguaje quien en verdad goza del mayor protagonismo, es a partir de él que el narrador nos va introduciendo en los laberintos de este desconocido monstruo de la industria informal que, como bien afirma Sobalvarro, es “capaz de fundar sus propios mitos”.

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