Además de promover que las comunidades beneficiadas autoconstruyan sus casas, con el apoyo de profesionales, Hábitat para Humanidad además trabaja con voluntarios nacionales e internacionales que apoyan en la construcción.
Actualmente, en el proyecto de construcción de 32 viviendas en el barrio San Francisco en Tipitapa, Hábitat está además apoyando a 22 trabajadores de la Zona Franca Rocede que cuentan con el respaldo de la empresa para obtener sus viviendas.
Fanny Montes, Coordinadora de la oficina operativa de Managua de Hábitat para la Humanidad, comentó que estas 32 viviendas corresponden a la quinta etapa de un proyecto.
En la primera y segunda etapa fueron de 11 viviendas, la tercera de 10 viviendas, y la cuarta de 30 viviendas.
Manifestó que la forma de trabajo de Hábitat es que la comunidad pone la mano de obra no calificada y ellos la calificada.
El costo de las viviendas es de entre los cinco mil y seis mil dólares, ellos van pagando entre 45 y 50 dólares mensuales que prácticamente les sale como un alquiler. Son diez años de plazo. Las viviendas están listas de ocho a diez semanas.
“Tenemos un convenio con la Zona Franca Rocede. Hay 22 trabajadores de ellos y están colaborando con estas familias, ellos tendrán sus casas con el apoyo de la empresa”, expresó Montes.
Añadió que tienen además el programa desarrollo de recursos y brigadas, con el que anualmente reciben entre 5 a 15 brigadas y los ubican en diferentes proyectos que tienen en el país.
Bill McConeell, de Chicago, coordina un grupo de ocho norteamericanos que están trabajando en la construcción.
Indicó que pertenece a una Iglesia que en un año quiere venir a Nicaragua a apoyar.
“Es un trabajo pesado. Es un tipo de trabajo diferente al de los Estados Unidos, donde trabajamos con madera y no se usa mucho ladrillo, eso lo hace un trabajo más difícil”, detalló McConnell. .