Los promesantes de la Virgen del Hato comenzaron su periplo ayer sin que se cumplieran las amenazas de un sector de los directivos, que amenazaron con realizar disturbios, descontentos con que el tope en El Viejo, se desarrolle el próximo domingo 18.
La imagen de San Antonio despidió a la peregrinación en La Quebrada, sitio en que por tradición ambas imágenes se separan, para dar paso a una romería singular en el interior del país, pues la Virgen del Hato es solicitada en Corinto, en la zona rural de Chinandega, Chichigalpa, Posoltega, León y Masaya.
A la actividad asisten anualmente miles de promesantes de diferentes regiones de Nicaragua.
SOMBRERO DE PALMA EN VEZ DE CORONA
Cristóbal Moreno Pomares, presidente de la comunidad indígena de la Virgen del Hato, confirmó que es cierto que la Virgen entrará a El Viejo el domingo 18, pero por terquedad de un sector de la directiva la imagen no usará su corona de metal precioso, sino que un sombrero de palma, como hace 50 años, cuando la Virgen no tenía alhajas.
“Después de la auditoría se molestaron, hicieron la bulla, retienen su corona, pero los devotos no se detienen, aquí vienen con ella”, justificó el dirigente.
NO IRÁN A CALIFORNIA
Moreno confirmó que “este año no viajarán a San Francisco, Estado de California (EE.UU.), por decisión de la asamblea”.
La directiva —que dice estar legalmente constituida— asegura que la Virgen no sale del país y quienes la piden se fueron satisfechos de las explicaciones, porque todo aquí es de interés personal.
Los sesteos saldrán mañana de Santo Tomás, pernoctará en la comunidad El Bejuco y finalmente estará el sábado en el Ingenio Monte Rosa, para pasar la noche en la Hacienda Toro Blanco, jurisdicción de El Viejo.
Socorro Blanco, quien 40 de sus 60 años ha participado de la romería de la Virgen, declaró que año con año viene con su padre de 80 a acompañar a la Virgen, que entra el tercer domingo de noviembre, a El Viejo.
“Aunque sea sin corona la Virgen llegará y la tradición continúa”, dijo, convencida de que las diferencias no son tan profundas, porque el pueblo mariano siempre la sigue en su periplo por Occidente.