Por no apoyar la candidatura de Cuarezma
Por orden de la primera dama de la República, Rosario Murillo, la jefa de la bancada sandinista en el Concejo de Managua, Rosa Emilia Guido, fue destituida de la jefatura y obligada a renunciar del organismo. La dirección de la bancada ahora está a cargo del ex candidato a la vicealcaldía capitalina, Edgardo Cuarezma.
La ahora ex jefa de la bancada sandinista en dicho Concejo, Rosa Emilia Guido, entregó formalmente su renuncia ante las autoridades municipales, aduciendo “problemas de salud”.
Sin embargo, la destitución y renuncia se da por supuestas presiones de Murillo.
De esta manera, Guido recibe un castigo por abstenerse de votar en la elección del vicealcalde la semana pasada, a pesar de que Murilllo “le orientó” votar por Cuarezma. Cuarezma perdió la contienda ante Felipe Neri Leiva Orochena, candidato propuesto por Marenco, al recibir sólo seis de los 19 votos de los concejales capitalinos.
El Alcalde sandinista de Managua, Dionisio Marenco, declaró que “la renuncia de Guido” obviamente está relacionada con la desobediencia a las órdenes de Murillo.
Al ser consultado sobre la posibilidad de que la abstención de Guido en la elección del vicealcalde haya influido en su sustitución, Marenco respondió: “Por supuesto, obviamente”.
Guido no quiso dar declaraciones sobre su renuncia, pero dijo desconocer del nombramiento de Cuarezma como jefe de la bancada del FSLN en el Concejo capitalino.
“Para elegir a un nuevo jefe de bancada se tiene que realizar una reunión con todos los concejales y ahí en conjunto se hace la elección. Pero yo desconozco si se ha hecho alguna reunión. Yo estoy fuera, por motivos de salud”, se limitó a declarar la ex miembro del Concejo de Managua.
Por su parte, el alcalde también indicó que aún no ha recibido ninguna notificación oficial sobre el nombramiento de Edgardo Cuarezma como jefe de la bancada sandinista.
De acuerdo con Marenco, quien dijo haber sostenido ayer una reunión con altos niveles del FSLN, las asperezas a lo interno de ese partido ya se estaban abordando pero, sorpresivamente, se encontró con la renuncia de Guido.
Agregó que durante la reunión, él pidió que como elemento indispensable, los medios oficialistas debían dejar de llamarle traidor, “porque no lo acepto en ninguna circunstancia”.
Marenco, a pesar del enfrentamiento a lo interno del partido sandinista, siempre fue un hombre de confianza del presidente Daniel Ortega, y hasta fue uno de los artífices del pacto con Arnoldo Alemán y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) en el 2000.
TREMINIO EN LA MIRA
“Definitivamente hay mucha persecución, y sé que a (José) Treminio también lo querían destituir de la Juventud Sandinista, que es otro organismo (del FSLN)”, dijo Marenco al ser cuestionado sobre las presiones de la línea dura del sandinismo.
El actual secretario del Concejo y secretario departamental de la Juventud Sandinista de Managua, José Treminio, también fue víctima de “un complot”, según él mismo declaró a LA PRENSA.
La trama se dio el pasado lunes 12 de noviembre, cuando el secretario departamental de la Juventud Sandinista de Managua, señaló que “dicen que van a expulsarnos a mí, a Nicho, a Neri y a la Rosita (concejales). Pero seguramente van a comenzar por mí, porque yo tengo una responsabilidad partidaria”.
El conflicto partidario se origina porque estos concejales apoyaron a Marenco para elegir a Felipe Neri Leiva Orochena como vicealcalde, contrario a lo “orientado” por la primera dama.
A raíz de eso, Marenco ha denunciado públicamente a Rosario Murillo de conspirar en su contra, al reunir en la Secretaría del Frente Sandinista a los concejales de ese partido en Managua para “instruirles” que debían elegir al concejal Edgardo Cuarezma como nuevo vicealcalde de la comuna capitalina luego de la renuncia de Alexis Argüello.
El problema ha sido tan alarmante, que Leiva Orochena, electo vicealcalde con 12 votos a favor, denunció públicamente que fue víctima de amenazas para declinar su candidatura.
LOS SINDICATOS
Por otro lado, la presión sindical también está afectando la gestión edilicia de Marenco, algo que muchos relacionan con el conflicto con Murillo.
Róger Cajina, secretario de Propaganda de la Unión Nacional de Empleados de Nicaragua (UNE), declaró que aún no se llega a ningún acuerdo sobre el aumento salarial del 30 por ciento que están solicitando.
Sin embargo, “continuaremos en la lucha por nuestros derechos”, dijo.
Otras cinco federaciones de trabajadores mantienen la misma posición y no descartan paros.