Eentramos a la oficina del rector de la Universidad Nacional Agraria (UNA), le pido que tome asiento para que iniciemos la entrevista y no lo hace, le repito mi solicitud y responde sacando un peine de su bolso: "Señorita, espéreme a que me ponga guapo".
El brasileño Polan Lacki, agrónomo y especialista en educación, no pierde su carisma ni cuando critica fuertemente al sistema educativo.
Con interesantes propuestas sobre la enseñanza de las ciencias agrarias y la educación en general, Lacki llegó a Nicaragua a compartir con la UNA algunas de sus ideas. Su propuesta para liberar a los agricultores del fracaso y la utopía paternalista se encuentra en el sitio web: http://www.polanlacki.com.br
¿Cómo considera la enseñanza de las ciencias agrarias?
Los profesionales de las ciencias agrarias son profesionales que tienen que ver con el desarrollo de la agricultura y del medio rural. Históricamente hace muchos años tenían como profesores personas oriundas, originarias del medio rural. Llegaban a la universidad con cicatrices y callos en las manos porque ya habían sembrado, cosechado, ordeñado una vaca, castrado animales, comercializado productos, manejado la crianza de animales. Llegaron a la universidad para adquirir la fundamentación teórica de la profesión agronómica y veterinaria.
Lo que pasa es que en los últimos cuarenta años la población de América Latina se ha vuelto muchísimo más urbana que rural. Hoy tenemos el 85 por ciento de América Latina en las ciudades y apenas un 15 por ciento en el campo.
¿Quiénes están estudiando estas carreras? ¿Y quiénes las están enseñando?
Fundamentalmente habitantes urbanos que no conocen la realidad rural. Nunca han sembrado, cosechado.
Muchos profesores universitarios sin la debida vivencia y convivencia con el medio rural enseñan a estudiantes urbanos a solucionar los problemas del agro, cuando ambos muchas veces no conocen a profundidad cuáles son los verdaderos problemas del agro que hay que solucionar a través de las herramientas de las ciencias agrarias.
Los agricultores, el sector rural demandan un profesional que tenga realmente la capacidad de resolver los problemas, de ayudarlos y los que egresan lo hacen extremadamente teóricos y no tienen esa capacidad.
Es por eso que en Nicaragua y en América Latina hay un gigantesco desempleo de profesionales de ciencias agrarias, mientras las universidades se quejan de que no tienen recursos para formarlos. Esas mismas universidades están despilfarrando los escasos recursos que tienen porque forman egresados que quedan sin trabajo.
¿Considera que las universidades no forman con la calidad que se requiere?
Exactamente. Porque los profesores son urbanos y consecuentemente literarios.
¿Qué propone?
Desurbanizar la enseñanza de las ciencias agrarias. No necesariamente sacando la sede de las universidades para el campo. Sino haciendo que docentes y estudiantes permanezcan en el campo enseñando y aprendiendo. No en el aula, no en la internet, el laboratorio. Sino directamente donde los problemas ocurren que es en las comunidades rurales. Esa es la esencia de mi propuesta.
¿Qué países están más urbanizados en este sentido y Nicaragua en qué lugar se colocaría?
Siempre que he dado este tema los países más urbanizados en este tema son Argentina, Venezuela, Chile, y Uruguay, pero ahora este proceso se ha acelerado y pienso que en Nicaragua andará ahí alrededor de un 15 ó 20 por ciento de la población rural.
Actualmente considera que las prácticas en las universidades, no son suficientes para sacarle callos a los estudiantes?
No son suficientes, porque las manos están demasiado suaves todavía. Lo bueno es que encontré una decisión política, no una intención política de las autoridades de las universidades, de hacer las transformaciones de modo que cumplan con su papel de responder a las necesidades de los demandantes.
Siempre se ha dicho que Nicaragua es un país agrícola, ¿esto hace que perdamos ese lugar?
Sigue siendo un país agrícola, de eso vive Nicaragua, sigue viviendo de la agricultura y la ganadería. Pero hay que trabajar en ese potencial. Hay que vivir de esas riquezas, porque se tiene la vocación para la producción agrícola y ganadera.
Con el Cafta o la apertura del TLC y el neoliberalismo, tenemos que vivir con eso, estemos o no estemos de acuerdo. Hay una sola verdad, a los agricultores de América Latina nos van a ver y nos volvemos mucho más eficientes, bajamos los costos de producción, mejoramos la calidad del producto que ofrecemos al mercado mundial o sencillamente no vamos a sobrevivir como agricultores o ganaderos.
¿Qué opina del Programa Hambre Cero en Nicaragua?
Sobre el Programa Hambre Cero en Nicaragua no puedo opinar, pero si es el mismo programa Hambre Cero de Brasil ahí sí le puedo decir que no es ninguna solución, porque llamado con ese nombre tan bonito uno se imaginaría que es para liberar a la gente de la dependencia de extender la mano. Pero en Brasil nada más es una tarjeta con la cual se da a los más pobres del país 30 dólares al mes, para que ellos utilicen ese dinero para comprar lo que se les ocurra. Pueden comprar alimentos, ropa, pero también pueden comprar aguardiente si quieren.
En el campo brasileño al menos es un instrumento de perpetuación del hambre y la pobreza. En Brasil formamos una gigantesca fábrica de sirvientes que extienden la mano cuando deberíamos ofrecerles el más importante insumo del mundo moderno, que es la educación, para que aprendan a generar los recursos para financiar su propio desarrollo., pues ¿A qué se dedican las mujeres? A ser aseadoras de lugares, de oficinas, domésticas, los hombres son choferes, albañiles, mecánicos. ¿En qué contribuyó la educación primaria y secundaria para mejorar su desempeño?
A pesar de los años de escolaridad que aumentan en todos los países de América Latina, es una educación que poco ayuda a desarrollar las capacidades de los ciudadanos para que sean mejores empleados, mejores padres y madres de familia, mejores ciudadanos.