El veredicto del jurado de conciencia aplicado anoche a Francisco Leonardo Fletes Sánchez fue de culpabilidad por el delito de violación en perjuicio de la menor conocida como Rosita, quien es su hija adoptiva.
El Ministerio Público pidió para Fletes Sánchez la pena máxima de 30 años, mientras que la defensa del acusado, la abogada Yolanda Dávila López, pidió quince años.
No obstante será hasta el martes próximo a las cuatro de la tarde que la juez de Distrito Penal de Masaya, Ruth Chamorro, le impondrá la pena carcelaria.
Una de las pruebas contundentes en contra del acusado fue el resultado del examen de ADN realizado por el doctor Juan Carlos Monte, en El Salvador, el cual dio positivo y con el cual se comprobó que Fletes Sánchez es el padre biológico de una niña de dos años que dio a luz Rosita.
El jurado de conciencia lo integraban cinco ciudadanos de Masaya escogidos al azar por el sistema judicial.
Por la Fiscalía estuvo presente en el juicio Marina Urbina, a quien la acompañaron dos personas más: Odette Leytón, directora de Unidad de Género del Ministerio Público y la fiscal Leyla Ramírez.
ROSITA ARREPENTIDA DE INCULPAR A TICO
Según Leytón, durante su testimonio la niña se arrepintió de haber inculpado injustamente a un ciudadano costarricense, cuando inició en Costa Rica el escándalo del primero embarazo de la menor.
En su testimonio, la menor reitera que fue su padrastro quien siempre abusó de ella desde los nueve años de edad.
Leytón explicó que Rosita inculpó al costarricense porque existía una relación de dependencia hacia su victimario, a quien al inicio trató de proteger.
Durante el juicio se presentaron 14 pruebas en total, entre ellas seis periciales y ocho testimoniales, en estas últimas van la de la madre de Rosita y de la propia víctima.