Esta aldea es uno de los poblados con mayores índices de desnutrición crónica en Guatemala, un país donde uno de cada dos niños menores de cinco años no alcanzó la talla que debería tener para su edad y su desarrollo mental es inferior.
Las estadísticas colocan a Guatemala en el primer país con mayor desnutrición en el continente, por encima de Honduras o Haití.
“Acá no hay trabajo, los hombres tienen que ir a cortar caña o café y eso sólo es a fin de año cuando es temporada de corte. El resto del tiempo tiene que vivir de la cosecha de maíz y frijol”, aseguró el promotor de salud Tomás Tulul.
Explicó que en esta comunidad situada a 90 kilómetros al oeste de la capital, el 90 por ciento de los habitantes es pobre y tiene que subsistir con menos de un dólar al día.
Dentro del minúsculo puesto de salud de la aldea, Tulul, se afana en mantener a los niños quietos en la báscula donde les pesa regularmente para medir los índices de desnutrición y su talla. El 83.6 por ciento de los menores de cinco años tiene desnutrición crónica.
“La desnutrición está íntimamente ligada a la pobreza. En Guatemala el 67 por ciento de los niños menores de cinco años son pobres”, dijo a la AP la jefa de la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional, Delfina Mux.
“Pero también tenemos casos de niños desnutridos entre los no pobres, ya que también es un problema de acceso a la comida y cultura alimentaria, por ejemplo, acá tenemos que traer cereal fortificado para ayudarles a recuperar el peso pero si se da cuenta los niños comen muchas golosinas que compran en las tiendas”, apuntó la secretaria.
Otro de los ejemplos que Mux cita es el del poblado de Almolonga, en las altiplanicies del oeste del país. “Almolonga exporta vegetales a toda Centroamérica, pero tiene uno de los índices más altos de desnutrición del país”, añadió.
Las estimaciones oficiales indican que se trata de un millón de niños los que padecen desnutrición crónica en este país de 13 millones de habitantes.
Mientras el 23 por ciento de los niños no desnutridos abandonan la escuela antes de terminar la primaria, esta cifra se eleva a un 63 por ciento de los niños que están desnutridos.
La Secretaría combate la desnutrición en 89 municipios, una cuarta parte del total nacional, con programas de asistencia alimentaria y capacitación.
Sin embargo, para Mux “no es suficiente. La asistencia alimenticia es sólo un componente complementario. Necesitamos darle trabajo a estas personas, crear infraestructura para que puedan tener acceso a mercados, distribuir mejor la riqueza de este país”, señaló.