La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) señaló ayer en su informe Panorama Social de América Latina 2007 que la reducción de la pobreza en el 2006 permite considerar que la región avanza hacia el cumplimiento de la primera meta del milenio, que establece la reducción a la mitad de la pobreza extrema hacia el 2015 respecto a los niveles de 1990.
La región presenta actualmente un 87 por ciento de cumplimiento en este indicador. Pero advirtió que varios países se encuentran rezagados para poder cumplir el objetivo citado, entre ellos Argentina, Bolivia, Honduras, Nicaragua, Paraguay y Uruguay.
Nicaragua registra un avance del 48 por ciento en la reducción de la pobreza extrema, que afecta al 16 por ciento de los 5.1 millones de nicaragüenses, es decir que viven con un dólar o menos diariamente.
Según la CEPAL, el número de pobres en América Latina y el Caribe se redujo 3.3 por ciento en un año. Como consecuencia en el 2006 se registraron 194 millones de latinoamericanos que estaban en condiciones de pobreza.
“Se trata de la primera vez desde 1990 en que el número de personas pobres en la región desciende por debajo de los 200 millones. En tanto, para el año 2007 se espera que los habitantes en situación de pobreza e indigencia sigan disminuyendo hasta alcanzar alrededor de 190 y 69 millones, respectivamente”, sostuvo la CEPAL.
La sostenida alza en el crecimiento del producto por habitante en el período 2003-2007 (más del 3 por ciento anual) le ha permitido a la mayoría de los países de América Latina disminuir el desempleo y los niveles de pobreza e indigencia, e incluso mejorar la distribución del ingreso en algunos de ellos.
RECOMENDACIONES
Consultado al respecto el economista Sergio Santamaría consideró que Nicaragua debe mejorar los niveles de atracción de inversiones, para con ello crear empleos, generar crecimiento económico y reducir la pobreza.
Por eso, el economista recomendó al Gobierno incentivar la producción nacional, mejorar la infraestructura, incluyendo renovar los aeropuertos, puertos y fomentar la generación de energía eléctrica.
Asimismo, crear políticas de inversión social que incluyan el acceso a la educación, salud y mayor generación de fuentes de empleos, añadió el economista.