Nicaragua corre el riesgo de quedar “en cuarentena” en el sistema bancario mundial, si para febrero próximo sigue sin aprobarse en la Asamblea Nacional la Ley de Creación de la Unidad de Análisis Financiero (UAF), que se encuentra en el Legislativo desde el 2004, indicaron ayer fuentes parlamentarias y financieras.
La presidenta de la Asociación de Bancos Privados (Asobanp), Mercedes Deshon, encabezó una delegación del sector financiero nacional que se reunió con diputados de la Comisión de Producción, Economía y Presupuesto del Parlamento, incluyendo a su presidente, el diputado liberal constitucionalista Francisco Aguirre Sacasa, para urgir la aprobación de la UAF.
En febrero próximo arribará a Managua una delegación del Grupo de Acción Financiera (Gafi), que es la organización que podría orientar a la banca mundial mayores cuidados con las transacciones en Nicaragua, si es que para esa fecha no está aprobada la UAF.
Aguirre Sacasa, quien indicó que la propuesta de ley se encuentra aún en análisis, explicó que la “cuarentena” también afectaría a los nicaragüenses interesados en gestionar créditos con la banca internacional.
“Quiere decir, por ejemplo, que cuando nuestros bancos, un exportador nicaragüense o un importador nicaragüense quieran abrir una carta de crédito con un banco en otro país, si no estamos nosotros en el UAF, si estamos en una cuarentena financiera, no van a poder tener acceso a los bancos de otros países”, dijo Aguirre Sacasa.
Nicaragua es el único país de América Latina sin una Ley de Unidad de Análisis Financiero, que será la entidad encargada de recibir reportes de las transacciones bancarias para determinar si existe algún indicio de lavado de dinero, de financiamiento al terrorismo u otro tipo de anomalía.
Deshon añadió, entretanto, que la comunidad internacional consideraría al país como “poco cooperador” en la lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo.
“Eso conllevaría una reacción de parte de países que le proveen líneas de crédito al país, al sistema financiero y a los exportadores. Las transacciones financieras estarían sujetas a un escrutinio mucho mayor, entre ellas las transferencias internacionales y depósitos en el exterior”, advirtió Deshon.
Sin embargo, la representante de Asobanp guardó silencio respecto al impacto económico que tendría la exclusión de Nicaragua del sistema financiero mundial en caso de que la UAF no esté aprobada en febrero.
RESPETO A SIGILO BANCARIO
Por otro lado, Aguirre Sacasa y Deshon informaron que en la aprobación de la Ley Creadora de la UAF se mantendrá vigente el sigilo bancario, el cual sería afectado según lo contempla por ahora la propuesta legislativa.
Pese a la presión que representa la llegada de la delegación del Gafi al país para febrero próximo, Aguirre Sacasa señaló que uno de los objetivos es aprobar una ley que respete los derechos civiles, por lo cual aceptaron mantener el sigilo bancario y descartaron la figura de “reserva bancaria”.
“Si yo quiero transferir plata a otro país no voy a poder hacerlo (si la UAF no está aprobada), porque los otros países van a cerrarle las puertas al sistema financiero nicaragüense y eso sería catastrófico, por eso la urgencia de la Unidad de Análisis Financiero”, indicó Aguirre Sacasa.
Acto seguido dijo: “Pero esa urgencia no debería llevarnos a crear una Unidad de Análisis Financiero que vaya a convertir a Nicaragua en un Estado de la Gestapo (policía de la Alemania nazi)”.
Tanto los diputados como los representantes de Asobanp coincidieron en que, bajo la Ley de la UAF, las transacciones de diez mil dólares o más son las que podrían ser objeto de investigaciones.