Pueblo presidente
Furioso porque Dionisio Marenco desoyó una orden de su esposa, Daniel Ortega lanzó la siguiente chifleta: “Algunos alcaldes dicen que el pueblo no vale, que los que valen son ellos…” Lo que quisiera que me explicara el comandante Ortega es cómo sabe él que “el pueblo” quería que se eligiera como vicealcalde a Edgardo Cuarezma, el candidato de doña Rosario Murillo, y no al que propuso Marenco, Nery Orochena. Una de dos: ¿o doña Rosario Murillo tiene una bola de vidrio para conocer lo que opina el pueblo o definitivamente Ortega se está creyendo el cuento que él es “el pueblo”?
Bolas de vidrio
Pero hay más. Poco después sale don Nelson Artola, presidente del FISE, diciendo que Dionisio Marenco no debió desobedecer una orden del partido, porque esa Alcaldía, y cito textualmente “le pertenece al Frente Sandinista”. No voy a hacer comentario sobre el entrecomillado porque el disparate es tan evidente, pero sí es pertinente hacer nuevamente la pregunta: ¿cómo fue, don Nelson, que “el partido” decidió que su candidato a vicealcalde era Cuarezma y no Orochena? ¿Qué asamblea se reunió, qué congreso, para decidir eso? Otra vez: O Artola tiene una bola de vidrio para saber qué piensa “el partido” o “el partido” es doña Rosario Murillo.
Ejército
Punto número uno: el Ejército es una institución con mucho prestigio en Nicaragua. Dos: el Ejército hace negocios. Tres: pocos saben qué negocios hace el Ejército. El asunto es que en la medida en que el Ejército aparezca involucrado en negocios turbios, el prestigio que ha acumulado se expone, y si expone su prestigio se expone a que los nicaragüenses nos empecemos a preguntar: ¿por qué vamos a estar entregando dinero del Presupuesto de la República a una institución que anda preocupada por hacer dinero, a las buenas o a las malas? ¿Cómo se usa y quién se queda con todo ese dinero de tantas inversiones?
Transparencia
Mi consejo es que el Ejército debería aprovechar el reciente escándalo sobre las tierras en Rivas, para revisar su estrategia de negocios y rendir las cuentas que deba rendir para evitar que un día estalle un megaescándalo que ponga en jaque a tan prestigiosa institución.
Cascarudos
¡Ay Dios! Cuando de defender a los suyos se trata, estos del pacto llegan al ridículo. La Fiscalía anunció ayer que no va a presentar cargos contra Gerardo Miranda, en el caso de extorsión que se le vino encima porque, aunque los especialista determinaron que la grabación en la que pide dinero sí es su voz, “no se percibe acto coercitivo, según el informe sicológico-forense, en esa grabación, más bien lo que se percibe es un diálogo entre dos personas que están haciendo un negocio”. La frase entrecomillada no es tomada de alguno de los shows de Luis Enrique Calderón ni de las caricaturas de Guillén o Molina. Son palabras del Fiscal Especial. ¡Tiene cáscara esta gente!
Estilo
Al Capone era un tipo educado, que rara vez se salía de sus casillas. Don Vito Corleone, de la película El Padrino —no sé si la habrá visto el Fiscal— tenía una voz en la que nuestros fiscales jamás percibirían “acto coercitivo”. Ambos mandaban a matar muy amablemente. ¿No halló la Fiscalía otra excusa para evadir el caso?