Familiares de las víctimas de la explosión del polvorín de Nandaime, ocurrida el 14 de noviembre del año pasado, recordaron ayer con una marcha a los 12 jóvenes que murieron quemados tras explotar el taller clandestino de pólvora, donde laboraban, en su mayoría adolescentes menores de 18 años.
La marcha salió a las cuatro de la tarde del Cementerio General de Nandaime, donde participó la gimnasia del Colegio Diocesano de Granada, ex alumnos del Instituto José Dolores Estrada, quienes estudiaron con algunas de las víctimas, alumnos de las Escuelas de Escalante, Rubén Darío, Carmela Noguera, Monseñor Vélez, familiares, amigos, curiosos y medios de comunicación.
En el cementerio de Nandaime se encuentran 11 de las 12 víctimas, ya que Daysi Acosta Acosta, de 22 años, se encuentra enterrada en la comarca Escalante, de Nandaime.
Después de la marcha se realizó una misa en la iglesia de Santa Ana en Nandaime, en memoria de las 12 víctimas, presidida por el padre Mario Campos, quien pidió resignación y recomendó proteger un poco más a las niñas y niños.
Migdonio Áreas Castillo, padre de Elías Josué Áreas, de 19 años, una de las primeras víctimas, dijo que su hijo ya estaba cursando el segundo año de Administración de Empresas en la Universidad Politécnica de Nicaragua (Uponic), pero que trabajaba en el taller para poder ayudarse con los estudios.
De igual forma, María Luisa López, madre de Arely del Carmen Jiménez López, de 16 años, quien murió el 21 de noviembre de 2006, siete días después del incidente, con lágrimas en los ojos dijo lamentar la forma como su hija murió, “me duele mucho no tener a mi hija, pero Dios sabe lo que hace”, expresó la señora, señalando que la pobreza que vive la población de Nicaragua los obligaba a permitir trabajar a los menores.
La señora Melania Ulloa, madre de Sujey Ulloa, de 18 años, quien murió el 22 de noviembre, ocho días después de la explosión, dijo que su hija recién había empezado a trabajar en el taller clandestino, sin embargo, aseguró que los dueños del lugar, Marta Ortiz y José Zelaya, declarados culpables por la posesión del taller clandestino, no los han indemnizado. “Sé que con el dinero no voy a recobrar a mi muchachita, pero necesitamos algo”, expresó.
Según los padres de familia entrevistados por LA PRENSA, la Alcaldía de Nandaime asumió el pago de la misa en honor a las víctimas del polvorín y dio una ayuda de 500 córdobas por cada fallecido, sin embargo el Alcalde sandinista de Nandaime Agustín Chávez, no asistió a la misa, ni ninguno de sus concejales.
Familiares de las víctimas aseguraron que se sienten desamparados ya que no cuentan con un abogado que los respalde debidamente, “todo abogado que vamos poniendo, esa señora lo va comprando”, aseguró María Luisa López, señalando que necesitan de mucha ayuda para lograr una indemnización.