Las siamesas Yurelia y Fiorella Rocha Arias deberán enfrentar muchos obstáculos en su camino hacia la recuperación, informó el hospital de niños de California, Lucile Packard, donde el lunes estas hijas de inmigrantes nicaragüenses fueron separadas.
Según el cirujano principal, Gary Hartman, las probabilidades de que sobrevivan siguen siendo del 50 por ciento, según un comunicado enviado por el hospital.
Uno de los obstáculos a enfrentar ocurrirá a finales de esta semana, cuando el cirujano cardiotorácico Frank Hanley intente corregir un grave defecto de Yurelia, quien nació con una enfermedad conocida como doble salida de ventrículo derecho.
Parte de la incertidumbre también se debe al funcionamiento que tendrá el sistema circulatorio de cada una de ellas, ya que sus corazones estaban fusionados, y compartían el hígado.
Hartman explicó que la cirugía es la culminación de varios meses de planeamiento de un equipo multidisciplinario del hospital.
El hospital aclaró que la operación duró doce horas y no cuatro, como había informado inicialmente el cirujano costarricense Carlos Esquivel, quien se encargó de separar el hígado de las niñas.
Luego fueron trasladadas a cuartos separados para reconstruirles el pecho después de la operación.
“Fue un extraordinario esfuerzo de equipo”, dijo Hartman. Yurelia y Fiorella están actualmente bajo cuidados críticos del equipo médico del hospital.
Desde Palo Alto California la madre de las siamesas volvió a pedir oraciones para sus pequeñas y a la vez describió su alegría de verlas separadas.
“Ahora están estables. Yurelita fue la primera que salió del quirófano. Corrí con mi esposo a verla junto con todos los de la fundación que nos apoyan”, dijo María Arias.
“Las estoy viendo todavía y no lo creo. Mi sueños de verlas separadas se hizo realidad. Tanto mi esposo como yo nos sentimos felices de tener a nuestras niñas”, añadió.
Esa alegría de doña María también es compartida con su familia que habita al sur de San José, capital costarricense.
Su hija Cintia dijo que la noticia de la separación era un sueño que la familia esperaba desde que Yurelia y Fiorella nacieron.
“Ahora se hizo realidad, todos estamos contentos, la familia de nosotros también”, indicó.