Aunque las siamesas Yurelia y Fiorella fueron separadas con éxito este lunes en el hospital de niños Lucile Packard, en California, Estados Unidos, los médicos encargados de la cirugía indicaron que las niñas deben enfrentar muchos obstáculos en su camino hacia la recuperación.
"La separación es la culminación de meses de planificación por varios equipos multidisciplinarios," dijo el cirujano principal Gary Hartman, en un comunicado enviado por Lucile Packard.
"Fue una muy arriesgada y complicada cirugía, y el resultado es todavía desconocido. Las niñas se enfrentan a muchos más obstáculos en su camino a la recuperación", añadió.
Hartman había estimado que las probabilidades de sobrevivir de las niñas, quienes compartían el hígado y las aurículas derechas del corazón, es de un 50 por ciento.
Uno de esos obstáculos se producirá a finales de esta semana, cuando el cirujano cardiólogo Frank Hanley intente corregir un grave defecto de Yurelia, que nació con una enfermedad conocida como doble salida de ventrículo derecho.
El hospital dijo que la separación fue complicada por el hecho de que las gemelas comparten un suministro de sangre.
La fusión de los corazones y el hígado compartido también dejó dudas sobre el funcionamiento del sistema circulatorio de cada una de las niñas.
Lucile Packard aclaró que la cirugía tardó nueve horas y no cuatro, como lo había informado inicialmente el cirujano costarricense Carlos Esquivel, quien separó el hígado.