“Un día de estos, aquí ni el diente de oro te vas a poder poner, porque te lo van a arrancar esos pedreros”, fue el comentario de una vendedora de abarrotes en Bluefields, Región Autónoma Atlántico Sur (RAAS). De esa manera la mujer resumió la insatisfacción de los lugareños por la inseguridad en algunos barrios de esa ciudad, a causa de la propagación de los adictos al crack.
Otros vecinos aseguran que los jóvenes adictos que deambulan por los barrios vecinos, venden todo lo que arrebatan a los transeúntes, en especial a los visitantes.
La falta de mayor presencia policial ha fortalecido los expendios de crack y otras drogas, asegura el reverendo moravo Allan Budier.
“Si saben que una cantidad de policías está en un barrio determinado, ya el movimiento es más libre en otros barrios donde se consume la droga, y eso es lo que ha creado una situación de desesperanza, una situación donde la seguridad ciudadana todavía se ve afectada a diario”, afirmó el reverendo moravo.
“El problema es serio, donde prácticamente uno tiene que caminar y cuidarse las espaldas, porque sabe que en cualquier momento le puede aparecer algún delincuente y arrebatarle la cadena, el celular”, dijo Budier.
Los caribeños toman como parámetro que la delincuencia ha aumentado, con el hecho de que las casas ahora son mantenidas bajo candado y protegidas con verjas, “eso ha creado esa situación de inseguridad”, manifestó el reverendo Budier.
Hay varios barrios que la misma gente los identifica como donde más se han generalizado los expendios de droga, y alrededor de ellos los adictos, a quienes constantemente se les ve pidiendo 10 córdobas y ante la negativa de una persona le arrebatan sus pertenencias.
Entre los barrios más afectados por el consumo interno de droga, señalan Beholdin, Pancasán, Punta Fría, Fátima y Old Bank.
Y aunque la Policía hace sus cateos “estos muchachos saben cómo moverse y cuándo moverse, porque me imagino que tienen sus contactos también que les indican a qué hora se va a movilizar la Policía (…)”, sostuvo el reverendo moravo.
Tanto el padre Israel Arauz, párroco de Nuestra Señora del Rosario, como Budier, manifestaron su disposición de apoyar a la Policía, desde las escuelas, sociedad u otros organismos para impulsar programas en beneficio de la seguridad, lo que indica que ha mejorado la imagen de la Policía en el lugar.
“Para serle franco, después de ese huracán que tuvimos, con señalamientos que hacían a altos funcionarios de la Policía aquí en la Región y en el municipio, esto creó una situación de desconfianza (…)”, dijo Budier tras señalar: “En los últimos dos años no se han escuchado señalamientos directos a altos oficiales de la Policía o a cualquier miembro de la Policía, de que esté involucrado directamente en drogas o actos de corrupción”.
Budier se refiere a las investigaciones que en 2003 realizó Granera, entonces inspectora general de la Policía y en la que señalaban a varios oficiales con presuntos vínculos con el narcotráfico, entre ellos el ex subcomisionado Oscar Larrave.
Un año después se dio la matanza de cuatro policías en las cárceles de Bluefields, y extraoficialmente se llegó a presumir que la masacre estuvo relacionada con las investigaciones del 2003.
Desde esa fecha, Granera no había visitado Bluefields, y en su regreso la población la acogió con mucho aprecio.
PELIGRO DE EXPLOSIÓN SOCIAL
El reverendo moravo dijo que la sociedad en su conjunto debe buscar cómo incidir en el problema, pues debido “a la misma desesperación, el desempleo, las drogas, la desesperanza, esto va a crear una explosión social y no vamos a poder detenerlo”.
Al igual que en el resto del país, la situación económica empeora cada día, pero en esta región el reverendo Budier estima que el desempleo puede oscilar entre el 85 y 87 por ciento. “Aunque vemos que hay movimiento en Bluefields en el comercio, sin embargo, estamos hablando ya de empleos no formales, sin embargo, dependemos de las remesas”.
Emplearse en barcos turísticos se está haciendo más difícil para los caribeños y el ingreso que perciben es menor que en años anteriores, por lo tanto, las remesas enviadas a sus familias que quedan en tierra firme, cada vez son menores.
Pero esto también tiene otra repercusión: los hijos quedan en la casa en poder de familiares, lo que según el reverendo moravo ha traído como consecuencia que los jóvenes caigan “en libertinaje”. Los embarazos precoces se han vuelto normales para la sociedad. Y denunció que en el caso de los estudiantes, se escapan de las escuelas para incursionar en bares y discotecas.
El padre Israel Arauz manifestó que como consecuencia del consumo de crack, se ha incrementado la violencia intrafamiliar.
A criterio de Arauz, la violencia se genera propiamente del adicto que “ya no está en sus cabales (…) quizás su instinto, y esa es una preocupación muy seria, porque ¿hacia dónde vamos? El consumo de la droga es un problema serio, es la raíz de otros problemas en la familia”.
“Si no se trata de manera directa con la Policía y con aquellas personas involucradas, haciendo tomar conciencia a las familias y a la población, vamos cada día de mal en peor”, advirtió el párroco de Nuestra Señora del Rosario.
El religioso católico manifestó su disposición de apoyar a la Policía, pues recordó que en algunas comunidades carecen de presencia policial, y advirtió que puede pasar una situación similar a la publicada en fechas pasadas en comunidades de Nueva Guinea.
“Nos preocupa porque, tanto la población del casco urbano como también en lo rural, lo poco que trabajan, de la noche a la mañana se lo roban, se les pierde. Por ejemplo, si tienen sus animalitos, ese es un problema serio porque de la noche a la mañana se los roban”, sostuvo el padre Arauz.
En los poblados de San Francisco Kubra River y en Kubra Hill, por ejemplo, hay poca presencia policial. El párroco católico menciona que al menos en 25 a 30 comunidades de Bluefields la situación es similar.
Granera expuso a los representantes de los distintos sectores de Bluefields, la idea de unir esfuerzos entre la Policía y la comunidad. De esa manera, dijo la jefa policial, pueden sumar mayor cantidad de población alrededor de los 230 policías que están asignados para prevenir el delito en una región de 18 mil kilómetros cuadrados.
Tras su visita surgió la intención de coordinar acciones para la creación de un centro regional para atender a los jóvenes adictos a la droga, para lo cual buscarán los recursos.
La construcción de ese centro dijo “ha sido pedida a grito por la población de Bluefields”. La implementación del proyecto será asignada a la Dirección de la Juventud de la Policía, en coordinación con la comunidad y las iglesias de la RAAS.
La presidenta de la junta directiva del Consejo Regional Autónomo de Atlántico Sur, María Lourdes Aguilar Gibbs, dijo que buscará recursos con la comunidad donante para la construcción del centro de rehabilitación de Bluefields, porque “las autoridades centrales nos han negado ese presupuesto”.
Con apoyo de la Policía también emprenderán una campaña en las escuelas hasta declararlas zonas libres de violencia juvenil, alcohol y droga. Las autoridades educativas definirán cuáles son las escuelas donde necesitan trabajar y pretenden integrar a la comunidad educativa.
IMPACTA CONDICIÓN DE ENCARCELADOS
La dramática situación en que permanecen 135 reos, en las celdas preventivas de la Policía de Bluefields, hicieron derramar las lágrimas a la jefa policial, que constató la situación de las cárceles, antes de viajar a El Rama.
Granera ordenó inmediatamente al jefe de la Policía de la RAAS, comisionado mayor Luis Alberto Pérez Olivas, comprar cinco colchones para las mujeres que purgan condenas por tráfico de drogas y otros delitos.
“Esto me golpea, es seria la situación de los detenidos aquí, en gran medida el presupuesto nuestro no nos da chance de hacer muchas cosas, pero sí estoy viendo con los jefes una serie de medidas que no requieren de presupuesto”, destacó Granera.
En las celdas preventivas de Bluefields, con capacidad de 40 reos hay 135 internos, de los cuales 59 son condenados, 69 con prisión preventiva y siete “que cayeron presos el fin de semana”, dijo el jefe de Auxilio Judicial de la Policía en la región, subcomisionado Ricardo Bonilla.
Granera ordenó, además, a la jefatura regional, garantizar atenciones médicas y crear las condiciones para que los condenados reciban visitas conyugales.
“Estamos organizando las visitas a sus familiares, vamos a acondicionar un cuarto para que puedan tener la visita conyugal, se les van a programar días de sol y se les garantizará atención médica, el médico ya lo fuimos a traer”, resolvió la jefa policial.
Granera anunció que al primer trimestre del 2008, en Bluefields tienen que estar construidas más celdas preventivas en la Policía y con capacidad para albergar a más de 200 detenidos y condenados.
“Al primer trimestre del 2008 tienen que estar construidas más celdas preventivas que estén acordes con la dignidad humana”, concluyó Granera.
Las demandas que los detenidos hicieron a la primera comisionada fueron alrededor del hacinamiento, falta de atenciones a la salud, alimentación, visitas conyugales y salidas al sol.
El delegado de Gobernación en la RAAS, James Enríquez, también apuntó que deben buscar una alternativa de solución al problema de hacinamiento en las cárceles tanto preventivas de la Policía como del Sistema Penitenciario Nacional. Recordó que la infraestructura que utilizan actualmente para albergar a los reos, primero fue comando de los norteamericanos.