Es indudable el valor de las nuevas tecnologías de información y comunicación (TIC) en la educación. La inmensa cantidad de información disponible en medios digitales, el alcance y penetración de la televisión educativa, el uso de la computadora para realizar simulaciones y ejercicios interactivos y, sobre todo, la vastedad e inmediatez de internet son algunos claros ejemplos de las bondades de la tecnología que hacen posible mejorar el proceso enseñanza-aprendizaje. Si bien como profesor universitario estimulo a mis estudiantes al uso del internet, sobre todo para realizar investigaciones, posterior a varios períodos académicos he podido identificar que: lo consideran como el único medio de búsqueda de información. Que la información que “bajan” la consideran totalmente veraz, lo último de la cientificidad y en ocasiones no es cierto.
Por otra parte —y viene lo peor a continuación— el estudiante se limita a copiar textos y a pegarlos en su trabajo sin ninguna lectura analítica y reflexiva sobre su pertinencia, lo cual debilita extraordinariamente la investigación que se quiera realizar. ¿Qué hacer para reducir este fenómeno?, ¿qué responsabilidades tiene el docente para abordar este problema? En primer término, el maestro debe enfocar sus requerimientos generales de búsqueda a partir de propuestas que obliguen y motiven al estudiante a explorar de forma más creativa su investigación. En vez de buscar referencias textuales y cerradas, propiciar propuestas abiertas, libres y creativas. Por ejemplo: solicitar a nuestros estudiantes que consideren en todas sus investigaciones un mínimo de tres alternativas diferentes, con la libertad de seleccionar aquellas que mejores resultados puedan aportar a la investigación, entiéndase considerar un espectro más amplio en la búsqueda de fuentes de información.
Por todo lo anterior recomiendo dedicar una o dos sesiones de clase a capacitar a nuestros estudiantes sobre las mejores prácticas de investigación en internet, ofreciendo un panorama general de las diferentes alternativas que ofrece el medio al investigador. Es preferible sacrificar una o dos sesiones de clase a este punto y no estar improvisando sobre la marcha, aumentando la frustración del estudiantado.