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El templo deSutiaba fue inaugurado en 1710. En 1811 el párroco encabezó el primer grito de independencia. Está considerado como uno de los monumentos nacionales más importantes. (FOTOS LA PRENSA/ MARLON ESQUIVEL)
Templo de Sutiaba necesita ser restaurado
Se inauguró en 1710. En 1751 recibió la visita del obispo Morel de Santacruz. En 1811 se dio el primer grito de independencia. En 1845 casi fue destruido por el general Malespín. Se reconoce que en su “restauración” en 1992 se cometieron errores técnicos muy graves. Está por caerse el techo. Restauración valorada en millón y medio de córdobas. Cuenta con un valioso Museo de Arte Sacro.
Roberto Sánchez Ramírez
ESPECIAL PARA LA PRENSA
rsanchez@managua.gob.ni
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Monumentos nacionales con pocos recursos

El Gobierno de Nicaragua no cuenta con los recursos económicos necesarios para atender de una forma planificada y dirigida, aquellos inmuebles de carácter religioso que han sido declarados “Monumento Nacional”, que a consecuencia de un mantenimiento inadecuado se encuentran en avanzado estado de deterioro. Lo anterior es parte del diagnóstico arquitectónico de la iglesia de San Juan Bautista, de Sutiaba, elaborado por la arquitecta Karla Amador Mora, en junio de 2005.

Agrega que “es por ello que el Instituto Nicaragüense de Cultura se ha propuesto elaborar el diagnóstico de estos edificios, para establecer pautas para las futuras acciones de conservación y/o restauración, que se deban realizar en ellos, según se establece en las convenciones internacionales”.

Aclara que “la conservación de monumentos implica primeramente la constancia en su mantenimiento”. En tanto “la restauración es una operación que debe tener un carácter excepcional. Tiene como fin conservar y revelar los valores estéticos e históricos del monumento y se fundamenta en el respeto a la esencia antigua y a los documentos auténticos”.

El padre Abelardo Toval Ayestas, párroco de Sutiaba, hasta ahora lo que ha recibido son estudios y una correspondencia que no ofrece ningún recurso. En enero de 2007, el Instituto Nicaragüense de Cultura le entregó documentos y planos correspondientes al informe del Proyecto Arquitectónico de Bienes Religiosos declarados Monumentos Nacionales.

El INC ofrece colaboración y le solicita que antes de proceder a cualquier intervención debe comunicarse a la Dirección de Patrimonio Cultural de la Nación, del INC. En el caso de la carta de la Alcaldía de León, en febrero 2007, se limita a dar recomendaciones, sin que constituya compromiso para aportar recursos técnicos o económicos. Todo es simplemente papel, incapaz de sostener el peso del techo que está a punto de caer.

Fue frente a la iglesia de San Juan Bautista, de Sutiaba, que el 13 de diciembre de 1811 por primera vez en nuestra historia se escuchó el grito: “Viva la independencia”. Era el día de la festividad de Santa Lucía; la manifestación la encabezó fray Benito Miguelena, cura del templo.

El ejemplo del barrio indígena de Sutiaba cundió en los demás barrios de León que se levantaron en contra de las autoridades españolas. Ante esa situación, tuvo que asumir como Gobernador, el obispo Nicolás García Jerez. Esa acción le costó a fray Benito Miguelena haber estado en prisión, encadenado. Las demandas comprendían cambio de autoridades, rebaja de impuestos, supresión de monopolios, abolición de la esclavitud, libertad de prisioneros.

El primer grito independentista ha sido olvidado, en el atrio de la iglesia de Sutiaba bien merece estar una estatua del frayle mercedario. Olvidada está también la historia de este pueblo indígena y hasta su iglesia, en peligro de tener serios daños por una mala “restauración” hecha hace más de una década. El padre Abelardo Toval Ayestas, actual párroco, ha iniciado una campaña para que se realicen las obras que fueron recomendadas en un estudio, desde el año 2005.

EL PUEBLO DE SUTIABA

Fue Sutiaba uno de los principa les pueblos nagrandanos. Cuando los desastres naturales abatieron León, la ciudad fundada por Francisco Hernández de Córdoba en junio de 1524, se inició un triste éxodo que terminó el 2 de enero de 1612, cuando el alcalde de Sutiaba, Miguel Antón, recibió amistosamente a los leoneses, encabezados por el alférez mayor, Pedro Munguía de Mendiola.

El pueblo de Sutiaba y lo que sería la nueva población quedaron separados por el río conocido como Chiquito, del Pochote o Fuente Castalia. El pueblo indígena siguió su vida cotidiana, practicando la idolatría, hasta que comenzaron a ser azotados, como consta en una visita que por el año 1619 hicieron el jesuita Alonso de Valencia y el obispo Pedro de Villarreal. A medida que crecía la ciudad, los indígenas fueron sometidos a la explotación, obligados a vender sus productos a bajo precio, despojados de los terrenos ejidales.

En el barrio se levantaron varias iglesias, la principal fue la iniciada por el corregidor de Sutiaba, capitán Diego Rodríguez Menéndez, quien no llegó a ver concluida la obra al morir el 5 de abril de 1703, también participó en la obra su sobrino, don Bernabé González Fitoria. En 1705 realizó una visita el alférez José de Guzmán, escribano de Su Majestad, a requerimiento de las principales autoridades, entre ellas don Bartolomé González Fitoria y Valdés, don Baltasar Hernández, don Bartolomé Antón y don Diego Contreras, agrega la crónica “y muchos indios principales”. Durante la visita pudo apreciar la calidad de los materiales, los trabajos del maestro de albañilería Pablo Chávez, y del maestro de carpintería Juan Pascual.

El alférez Guzmán hace un detallado relato de las obras, señala medidas y materiales, se refiere a “ciento noventa y una piezas de madera de trozas y otras que tienen juntas para efectos de cubrir dicha iglesia”. Visitó la fábrica de tejas y ladrillos, encontró a Juan Hernández conocido como Juan Telica, maestro carpintero ensamblador que estaba haciendo el retablo que se iba a poner en el altar mayor de la iglesia. Se calcula que la iglesia fue construida entre los años 1698 y 1705, aunque se señala que la inauguración fue el 24 de agosto de 1710.

POBLADO PRÓSPERO

Para el año 1750 Sutiaba tenía categoría de Corregimiento y era una de las poblaciones más importantes de la Provincia. Contaba con 854 casas de paja, con una población superior a los 4,000 habitantes. La iglesia de San Juan Bautista estaba considerada como la más importante de la Diócesis, antes de que se construyera la Catedral de León. Había además en el poblado, las iglesias de San Andrés, Veracruz, San Pedro, Santiago y San Sebastián.

Frente a la iglesia de San Juan Bautista estaba la plaza, en cuyo alrededor estaban el Cabildo, los edificios para el corregidor y el sacerdote, las autoridades incluían a dos alcaldes ordinarios, un alguacil mayor, seis regidores y 24 “mandones”. La autoridad militar la ejercían dos compañías de indígenas bajo el mando de capitanes. Era un poblado próspero, con grandes terrenos para crianza de ganado y cultivo de diferentes productos.

En 1751 recibió la visita del obispo Pedro Agustín Morel de Santacruz, el que confirmó a 2,327 indígenas, hizo gestiones para que se fundara en el poblado un hospital en 1752, con el apoyo del corregidor interino don José Miguel de la Huerta. En la construcción de la iglesia de Sutiaba se usaron maderas preciosas, considerándose durante muchos años, uno de los templos coloniales más suntuosos de Nicaragua.

A inicios del siglo XIX, la iglesia de Sutiaba estaba bastante dañada, por lo que en 1804 la Audiencia de Guatemala concedió permiso para repararla. Durante la invasión del general salvadoreño Francisco Malespín, fue el barrio que más daños sufrió. Los indios de Sutiaba ofrecieron heroica resistencia a las fuerzas invasoras. El 19 de enero de 1845, los cañones de Malespín dispararon hacia la casa cural.

La iglesia de San Juan Bautista tuvo la pérdida de la torre del campanario, reconstruida hasta finales de la década de 1960. En el barrio Sutiaba resultaron destruidas las iglesias de San Sebastián, San Andrés, San Pedro, Veracruz y Santiago Apóstol. Varias de las imágenes de estos templos pasaron a la iglesia de San Juan Bautista, entre ellas el Cristo de Veracruz y la del apóstol Santiago.

A medida que la ciudad de León creció, los dominios de Sutiaba fueron despojados, las tierras ejidales de la comunidad indígena pasaron a poder de influyentes terratenientes. Los linderos desaparecieron, el 27 de diciembre de 1902 el gobierno del general José Santos Zelaya López incorporó Sutiaba como un barrio de León.

LA “RESTAURACIÓN” DE 1992

Según estudio elaborado por la arquitecta Karla Amador Mora en junio de 2005, expresa que la última intervención fue el año 1992 con el auspicio del Gobierno español, este trabajo se realizó por un equipo de especialistas de la Dirección de Patrimonio Cultural, la Alcaldía de León, la Escuela Taller de León en conjunto con la Diócesis de León. En el proyecto denominado “Rehabilitación de la iglesia San Juan Bautista de Sutiaba”, se realizó principalmente la sustitución de la estructura y cubierta de los techos de tejas, el piso y el reemplazo de los acabados en las paredes.

En 1944, conforme el Decreto Nº 238, el templo de San Juan Bautista fue declarado Monumento Nacional y en 1983 “Patrimonio Histórico de la Nación”. El 14 de julio de 1983, la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional declaró Patrimonio Histórico y Artístico Nacional, el casco urbano de la ciudad de León que incluyó la iglesia de San Juan Bautista, de Sutiaba, igual que las ruinas de las iglesias y ermitas de Veracruz, San Andrés, San Sebastián y Santiago.

Refiere el padre Toval, que cuando se realizó la “restauración”, hubo muchas críticas pues parte de la madera antigua fue quitada y se colocaron cuartones de mala calidad en el techo. Es posible que haya sido madera que no estaba completamente seca, el caso es que a simple vista se observa que la madera ha cedido al peso de las tejas y corre el peligro de partirse.

Desde el año 2005, en el estudio realizado por la arquitecta Karla Amador Mora, se propone el reforzamiento de los empalmes de las vigas que sostienen el entrepiso en el tercer nivel de la torre del campanario, mediante la instalación de platinas en la parte inferior y superior del empalme en cada una de las vigas. Se dan las instrucciones de cómo deben ser colocadas las platinas, el espesor y diámetro.

También el estudio se refiere a las obras que se deben ejecutar en el coro, en la estructura del techo, en el que se advierte que se deberá realizar el reforzamiento de todos los empalmes de las alfajillas, mediante la incorporación de platinas metálicas, instalándose platinas en la parte superior y otras en la inferior, fijadas por cuatro pernos. Conforme el estudio, este tipo de fijación garantiza la continuidad estructural en el empalme, permitiendo la transmisión de los esfuerzos de flexión a cada lado de la unión. Igual se recomendó el reforzamiento del nodo superior de las columnas principales. Nada de lo recomendado se hizo.

ERRORES TÉCNICOS

Con fecha 10 de mayo de 2002, en carta a monseñor Ricardo Juárez, entonces párroco de la iglesia de Sutiaba, la licenciada Marlene Landero Pérez, inspectora de Patrimonio Cultural en León del INC, expresa que “en los procesos anteriores de intervención del templo se han cometido errores técnicos muy graves”.

En otra carta de la Alcaldía de León, dirigida al padre Toval Ayestas, fechada el 12 de febrero de 2007 y firmada por el ingeniero Mario René Flores Álvarez y el arquitecto Cristian Munguía, se reconoce que “en el caso de la reparación de la estructura del techo: debido a que las uniones entre las alfajillas no fueron realizadas de manera correcta durante los primeros trabajos de restauración de la parroquia en años anteriores, se ha venido produciendo separación entre las uniones, ocasionando desajustes en la estructura y en su cubierta de techo, ocasionando filtraciones de agua pluvial”.

El tiempo ha pasado. En el estudio realizado en junio del 2005 por la arquitecta Amador Mora, el costo de las obras era de C$331,400.00, pasados dos años los daños han aumentado y el presupuesto también. El padre Toval Ayestas calcula que se necesitan C$1,500,000.00. No basta el mea culpa de las autoridades que reconocen se cometieron “errores técnicos muy graves” y que los trabajos “no fueron realizados de manera correcta”.

En 1845, el general Malespín logró que sus cañones derribaran la cúpula del campanario, parte de la iglesia fue incendiada, sin embargo, igual que el cacique Adiact, se mantuvo en pie. Ahora, después de 162 años, los cañonazos de la indiferencia, las “restauraciones” irresponsables, la falta de presupuesto estatal y municipal, tienen en serio peligro el templo que una vez fue llamado “la catedral de madera”.

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