Si usted hubiese invertido unos US$ 2,500 a fines de 1993 y desde entonces hubiese colocado mensualmente US$ 250 en la Bolsa de Valores de São Paulo (Bovespa), hoy su patrimonio bordearía los US$ 2 millones. “Independiente de su edad usted sería un millonario”, dice Marcelo Smarrito, profesor del MBA de la Fundación Getúlio Vargas y autor del libro Desmitificando la Bolsa de Valores de São Paulo. ¿Qué otra inversión le habría dado una rentabilidad del 50,000 por ciento en el mismo período sin tener que hacer prácticamente nada? Tal vez sólo la lotería.
Bovespa ha sido una excelente promotora de los negocios en Brasil y ahora quiere volverse el propio negocio. El 29 de agosto sus controladores aprobaron cambios, que la transforman de una entidad sin fines de lucro a una empresa de capital abierta al mercado, que de la mano de sus buenos resultados, la deja en una excelente posición para realizar una Oferta Pública Inicial de Acciones (IPO), que de materializarse en lo que queda de 2007 podría cerrar con broche de oro un año récord en aperturas de capital, y que desde 2004 ha sido capaz de captar más de US$ 20,000 millones.
Desde que la firma de cosméticos Natura realizó la primera IPO de Bovespa, en mayo de 2004, otras 88 empresas la han seguido. Pero el verdadero boom se produjo entre enero y agosto de este año, cuando 47 firmas decidieron ir a la rueda en busca de capital fresco. Un año memorable para la bolsa brasileña, coronado con la superación de la emblemática barrera de los 50,000 puntos, en mayo pasado.
Avaluada en casi US$ 3,000 millones, la institución centenaria será la primera bolsa latinoamericana que siga la tendencia mundial de abrirse a inversionistas, algo que ya han hecho las de Estados Unidos NYSE y Nasdaq, de Hong Kong, Frankfurt, Londres y Toronto, entre otras. Bovespa inició los preparativos en mayo del año pasado, cuando anunció la contratación del banco de inversiones estadounidense Goldman Sachs para encargarse de la operación y de los procedimientos exigidos por la Comisión de Valores Mobiliarios (CVM).
“Bovespa desea ser la bolsa oficial del Mercosur y después de América Latina y para eso necesita de dinero y estructura”, dice un importante ejecutivo de una de las empresas vinculadas a esta IPO, que está en período de silencio y dio esta entrevista con la condición de anonimato. “Si Bovespa abre su capital y pasa a tener inversionistas repartidos por el mundo, la confianza en ella aumenta porque pulveriza sus decisiones”, dice.
Pocos se arriesgan por ahora a decir cuánto recibirá Bovespa en el día del lanzamiento de su IPO, pero todos apuestan a que será un gran negocio y que hasta corredoras que andan endeudadas pueden favorecerse con la capitalización. Son ellas las dueñas de los ahora codiciados títulos patrimoniales de la bolsa brasileña, que deben convertirse en las acciones que irán al mercado. Para tener una idea, los títulos que costaban US$ 600,000 en diciembre ya rondan los US$ 4 millones.
“Las principales bolsas del mundo son de capital abierto”, destaca Ricardo Reisen de Pinho, investigador sénior de Harvard Business School, en São Paulo, que cree que el IPO puede volver a Bovespa más global y competitiva, además de mostrar un positivo proceso de democratización en el mercado de capitales brasileño.
A SALIR DE COMPRAS
La apertura también le permitiría a Bovespa estar en condiciones de comprar acciones de bolsas en otros países, acompañando la tendencia de consolidación que ya comenzó por el mundo.
La primera fue en junio del año pasado, cuando la New York Stock Exchange (NYSE), principal bolsa del mundo, anunció su fusión con la Euronext —con sede en Francia— que reúne las bolsas de Ámsterdam, Bruselas, Lisboa y París, además del mercado de derivados de Londres.
Pionera, la NYSE-Euronext ya es una compañía de US$ 20,000 millones y viene registrando buenos resultados: durante el segundo trimestre de 2007 sumó utilidades por US$ 161 millones, un 164 por ciento más de lo que NYSE obtuvo por sí sola en ese período.
Siguiendo la tendencia mundial, la bolsa electrónica Nasdaq anunció en mayo la adquisición de la operadora de la bolsa nórdica, OMX. Y en agosto, la Chicago Mercantile Exchange (CME) y la Chicago Board of Trade (CBOT) concretaron una fusión avaluada en US$ 12,000 millones, que creó el mayor mercado mundial de derivativos. Al mismo ritmo, persistentes rumores apuntan a que la Nymex, la bolsa mercantil de Nueva York, negocia una fusión en Estados Unidos o en Europa.
Las bolsas brasileñas no quieren quedarse atrás y quieren estar listas para comprar participaciones en bolsas sudamericanas. “La IPO permitiría que bolsas de otros países se volviesen inversionistas de la bolsa brasileña y que Bovespa también comprase, pues siendo una empresa de capital abierto funcionaría como cualquier empresa”, dice Reisen de Pinho.
El momento no puede ser más propicio para abrir Bovespa a los inversionistas. Según una fuente ligada a la operación, los directivos de la bolsa están trabajando con la vista puesta en el momento en que Brasil obtenga el grado de inversión, lo que debe ocurrir el próximo año o en 2009.
Existe un dinero al que Brasil no tiene acceso aún, que es el de los fondos de pensión y de las aseguradoras estadounidenses, que sólo pueden invertir en países que tienen investment grade (gran capacidad de pago a futuro). Bovespa quiere estar lista para eso.