Nunca antes se le vio tan molesto, al menos públicamente. El Rey Juan Carlos I decidió abandonar el salón de sesiones de la XVII Cumbre Iberoamericana que cerró ayer en Chile, justo cuando el mandatario nicaragüense, el sandinista Daniel Ortega la emprendía contra la transnacional española Unión Fenosa y acusaba al embajador español en Nicaragua (Jaime Lacadena) de intervenir en el pasado proceso electoral. Lo de Ortega fue apenas la gota que derramó el vaso.
Apenas minutos antes, el monarca olvidó el protocolo y sin tener la palabra mandó a callar al venezolano Hugo Chávez, luego que este insistiera en tildar de “fascista” al ex presidente del Gobierno español José María Aznar.
Fuentes oficiales españolas señalaron que el monarca abandonó la sesión “molesto por las críticas a Aznar, a España y al Servicio Exterior de España”.
“¿Por qué no te callas?”, fue la frase del rey de España, cuando pidió callarse a Chávez en medio de una fuerte discusión que este último sostenía con el presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero.
El episodio fue la cereza de la torta de un clima de tensión que se instaló entre el gobierno español y el venezolano desde el viernes, cuando Chávez calificó por primera vez a Aznar de “fascista” y criticó duramente a los empresarios españoles.
En la sesión final de la Cumbre que celebró ayer, Chávez continuó con su diatriba y una vez más Ortega lo complementó, criticando duramente a la compañía española Unión Fenosa, que según dijo rechaza el 90 por ciento de los nicaragüenses.
“NOSOTROS NO LO HUBIÉRAMOS DEJADO ENTRAR”
“Esa empresa española llega a Nicaragua a ayudar, decía, a que la energía llegue a todo el país, se va a controlar el precio y todo lo demás. Llegó con los Gobiernos peleles, nosotros no le hubiéramos dejado entrar a Unión Fenosa, no le hubiéramos entregado la distribución”, expresó.
“Le entregaron la generación del 47 por ciento de la energía”, pero “los inversionistas no compraron las empresas generadoras que estaban en mal estado, compraron mediante actos de corrupción las empresas generadoras que estaban en buen estado donde podían sacarle utilidades y ganar lo que estaban dando por la empresa en un año”, agregó Ortega.
“SON UNA MAFIA”
“Son una mafia. Es una estructura mafiosa, tácticas gansteriles dentro de la economía global de las que son víctimas nuestros países por culpa de los (gobiernos) peleles”, añadió Ortega, sosteniendo que es cuestionado en Nicaragua respecto a este tema, porque “el estado de opinión es terrible en contra de Unión Fenosa, y me cuestionan y me critican porque no terminamos de asumir Unión Fenosa”, manifestó el mandatario, provocando al mismo tiempo incomodidad e inquietud entre la delegación española que encabezaba el rey Juan Carlos I.
EL MONARCA SE LEVANTÓ Y SE MARCHÓ
Sentado entre Rodríguez Zapatero y su Ministro de Relaciones Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, a escasos metros de Ortega, el monarca español decidió abandonar el recinto de la Cumbre Iberoamericana en un gesto sin precedentes, apenas unos instantes más tarde, cuando el Presidente de Nicaragua acusaba “a los embajadores españoles” de organizar reuniones con los partidos de derecha del país “en la Embajada de España en Managua”, durante la pasada campaña electoral, según él, con la intención de evitar un triunfo del Frente Sandinista en los comicios presidenciales de noviembre de 2006.
Dirigiéndose al canciller Moratinos, quien negaba con su cabeza tales afirmaciones, Ortega aseguró que tenía pruebas de esos acontecimientos.
DON JUAN CARLOS REGRESÓ A PETICIÓN DE BACHELET
Tras permanecer durante unos minutos en una sala adyacente al plenario, el Rey optó por regresar para asistir a la ceremonia de clausura de la Cumbre, a petición de la anfitriona, la Presidenta chilena, Michelle Bachelet, que fue a buscarle.