El Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, volvió a amenazar a las oligarquías y a Estados Unidos con que en Bolivia “tronarán los fusiles y las ametralladoras” si pretenden derrocar a su colega y aliado político Evo Morales, jaqueado por las élites y la derecha de su país.
“Sepan los 'pitiyanquis' (proestadounidenses) que comenzarán a tronar los fusiles y las ametralladoras” si a Morales “llega a pasarle algo, si los oligarcas logran cerrar el cambio pacífico” que el gobernante boliviano opera en su país, advirtió Chávez el sábado.
A pesar de la declaración —formulada en la clausura de la Cumbre de los Pueblos ante unas 5,000 personas en un coliseo deportivo de Santiago—, Chávez proclamó que “ya no queremos guerra, queremos paz”, aunque advirtió “que no se equivoquen las oligarquías, que somos soldados”.
Morales “está hoy en el ojo del huracán” y la oposición de su país “está conspirando contra Evo y contra Bolivia”, señaló el mandatario venezolano en medio del griterío de la gente que enfervorizada vitoreaba “¡Evo, Evo, Evo!”.
Chávez, que machacó en su intervención contra el Gobierno de Estados Unidos, se mofó del prefecto derechista de Santa Cruz, Rubén Costas, que lo llamó hace poco “macaco mayor”.
LLAMADA DE CASTRO
Cuando llegó Morales retrasado a la ceremonia de clausura, Chávez dijo entre risas: “a Evo le llama la oligarquía el macaco menor, a mí macaco mayor, por lo que Fidel (Castro) sería el macacón” o “el gran macaco”, bromeó.
“Aunque —reflexionó— Fidel tiene más estampa (...) y nosotros somos más indios”.
Luego hizo una larga elegía en favor de Castro, quien envió por su intermedio un saludo por teléfono móvil a los participantes de la Cumbre del Pueblo que deliberó en paralelo a la XVII Cumbre Iberoamericana.
En medio del griterío del público: “¡Qué tiene Fidel, qué tiene Fidel, que el imperialismo no puede con él”, Chávez recitó versos de Pablo Neruda, entonó canciones de Víctor Jara y de Alí Primera.
El acto fue cerrado por Morales, que—al igual que en marzo de 2006, cuando asumió la presidenta Michelle Bachelet— fue recibido con un “¡mar para Bolivia, mar para Bolivia!” por parte del público perteneciente a los movimientos sociales, instalados en el velódromo de Santiago.
“Chile y Bolivia un mar de hermanos”, decía un letrero en alusión a la voluntad de sectores chilenos que urgen negociaciones para resolver el centenario diferendo entre ambas naciones enfrentados en una guerra en 1879.