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(LA PRENSA/Archivo)
Señoras de poder
Con la argentina Cristina Fernández de Kirchner, América ha tenido nueve mujeres a la cabeza del poder Ejecutivo, aunque no todas fueron elegidas en las urnas; hay algunas que no pasaron más de 48 horas en el puesto y otras que gobiernan de facto
Pedro C. Martín/EFE
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La primera Jefa de Estado con todas las de la ley en América fue Violeta Barrios de Chamorro, quien logró la Presidencia con el 54.7 por ciento de los votos

¿Podría ser la política latinoamericana ejemplo de equidad de género? Muy pocos lo saben, pero el continente ha tenido nueve mujeres en el poder, unas elegidas por las urnas y otras que comparten el gobierno con sus esposos, como es el caso de la actual primera dama, Rosario Murillo.

En un mismo nivel que Murillo estaba la argentina Cristina Fernández de Kirchner, a quien el diario español El Mundo bautizó como “Reina Cristina”, y quien, según medios argentinos, tenía la potestad de tomar decisiones junto a su marido, el presidente Néstor Kirchner.

Fernández obtuvo en las elecciones argentinas del 28 de octubre una holgada victoria y recibirá la banda presidencial de manos de su esposo el próximo 10 de diciembre. El mismo diario El Mundo catalogó la victoria como “el camino hacia la monarquía” en Argentina. ¿El caso argentino podría ser un mensaje para Nicaragua sobre las ambiciones de la señora Murillo?

Algunos analistas no descartan que Murillo luche por lograr mayores cuotas de poder, como una posible candidatura a la Presidencia. Advierten, sin embargo, que la primera dama se toparía con obstáculos que le serían difíciles de superar, como las propias ambiciones de su marido, el presidente Daniel Ortega, y sus pretensiones de continuar ejerciendo el poder.

La primera dama también está, por ahora, constitucionalmente inhabilitada para participar en una competencia electoral. La Constitución de la República establece que no puede ser candidato a la Presidencia ni el mandatario que termina su período ni sus parientes en el cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad.

Pero el poder de la primera dama es indiscutible. En junio pasado, la socióloga Sofía Monotenegro afirmó: “No nos engañemos, Rosario es la que administra en lo cotidiano el país y administra los nombramientos, ella sólo le pide el visto bueno a Daniel Ortega”.

Cristina Fernández de Kirchner, la que será novena presidenta americana, remacha una trayectoria de dos décadas que supo construir con una destacada labor legislativa y una fuerte vocación de poder.

Cristina Fernández convocó a todos los argentinos sin odios ni rencores a participar en su proyecto de gobierno y dijo sentirse “doblemente responsable”, por ser presidente y por ser mujer. También interpretó su triunfo como un apoyo a la gestión de Kirchner, quien fue elegido con un 22 por ciento de los votos y cuatro años después goza de una popularidad del 45 por ciento.

Madre de Máximo, de 30 años, y Florencia, de 17, Cristina se caracteriza por un carácter fuerte al que el ex presidente radical Raúl Alfonsín (1983-1989) ha tachado de “irascible”.Cristina reconoce tener un “carácter fuerte”, pero no “arrogante”.

De Eva Perón, la segunda esposa del tres veces presidente argentino Juan Domingo Perón, Fernández ha heredado su liderazgo político y sus dotes como oradora, si no también la coquetería y la afición a la moda. Fernández, de 54 años, también ha sido identificada con Hillary Clinton, esposa del ex presidente estadounidense Bill Clinton, pero a la argentina no le gustan las comparaciones.

“Con Hillary tenemos algunas coincidencias, ambas hemos sido senadoras, abogadas y esposas de presidentes, pero no mucho más. No quiero que me identifiquen ni con Hillary, ni con Evita, ni con nadie. No hay mejor cosa que ser parecido a uno mismo”, afirma. Se define como amante de la lectura y “muy cinéfila” y asegura que sabe cocinar “muy bien”, aunque admite que no lo hace desde hace años.

Cristina Fernández será la novena americana que llegue a la jefatura de Estado, aunque no todas fueron, como ella, elegidas en las urnas y hay algunas que no pasaron más de 48 horas en el puesto.

La primera americana que llegó a la Presidencia fue, como Cristina Fernández, argentina y esposa de presidente. El 1 de julio de 1974, María Estela Martínez, “Isabelita”, tercera esposa del tres veces presidente Juan Domingo Perón, con quien se presentó a las elecciones de 1973 como candidata a la Vicepresidencia, asumió la Presidencia del país de forma automática a la muerte de su esposo.

Los 20 meses y unos días que estuvo en la Presidencia hasta el golpe militar de marzo de 1976 fueron la antesala de uno de los periodos más oscuros de la historia de Argentina.

Después de “Isabelita”, que vive en España y está reclamada por la justicia de su país para responder por los primeros atisbos del terrorismo de Estado que enlutó a Argentina de 1976 a 1983, la siguiente presidenta en América fue la boliviana Lidia Gueiler de Guevara, también interina.

Gueiler, que era presidenta de la Cámara de Diputados, fue elegida presidenta por el Congreso en 1979 después de un sangriento golpe de Estado y fue derrocada por otro menos de un año después. Bolivia acaba de celebrar 25 años de democracia ininterrumpida.

Haití también tuvo una presidenta interina que no llegó a completar un año de mandato: Ertha Pascal-Trouillot. Era jueza de la Corte Suprema de Haití cuando los militares que habían dado un golpe de Estado le entregaron el poder en marzo de 1990 para que convocase elecciones.

En febrero de 1991 Pascal-Trouillot entregó el mando a Jean Bertrand Aristide, ganador de los comicios celebrados en noviembre.

La primera Jefa de Estado con todas las de la ley en América fue Violeta Barrios de Chamorro. Con el 54.7 por ciento de los votos, Violeta --viuda de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, periodista asesinado por la dictadura somocista-- derrotó en las elecciones de febrero de 1990 a Daniel Ortega, quien buscaba entonces la reelección y hoy es de nuevo Presidente de la República. Su mandato duró más de seis años.

Aunque muchos dicen que Violeta era un personaje protocolario, y que el verdadero poder lo ejercía su yerno, Antonio Lacayo, ex ministro de la Presidencia, nadie pone en duda que la elección de Chamorro permitió la transición democrática en Nicaragua. Actualmente, doña Violeta, como muchos nicaragüenses la llaman, es, según las encuestas, el personaje que recoge mayores simpatías y opiniones positivas en un país donde la clase política se maneja en número rojos de popularidad.

Todo lo contrario a Violeta Chamorro fue el mandato de la ecuatoriana Rosalía Arteaga, quien fue presidenta de su país tan sólo 48 horas, por lo que recibió el calificativo de “La Breve”. El Congreso la nombró presidenta “temporal” después de que fuera destituido Abdalá Bucaram, del cual era vicepresidenta, “por el tiempo limitado, estrictamente indispensable y necesario” hasta la designación del “presidente constitucional”. Renunció antes de que el Congreso eligiera a Fabián Alarcón.

Janet Jagan, de Guayana, comparte con “Isabelita” Martínez y con Cristina Fernández el haber sido primera dama antes que presidenta. Jagan también fue primera ministra antes de llegar a la máxima magistratura de la nación y, al igual que su esposo, Cheddi Jagan, que también fue primer ministro y presidente, militó en el comunismo, pero moderó sus posiciones con el tiempo. Fue elegida democráticamente y renunció a la Presidencia por razones de salud antes de cumplir dos años en el puesto.

Mireya Moscoso, presidenta de Panamá de 1999 al 2004, también ganó la Presidencia en las urnas. Cuando llegó a la Presidencia era viuda de Arnulfo Arias Madrid, que antes de casarse con ella había sido presidente de Panamá en tres ocasiones.

La siguiente presidenta americana, la socialista chilena Michelle Bachelet, obtuvo la Presidencia con el 53.49 por ciento de los votos en una segunda vuelta electoral celebrada en enero del 2005.

Hija de un general que se mantuvo fiel a Salvador Allende después del golpe de Augusto Pinochet (1973) y que murió tras recibir torturas, la propia Bachelet padeció prisión y tormento. Su perfil de mujer socialista con una hija fruto de una relación no matrimonial contrasta con la imagen de Chile como uno de los países más conservadores de América.

La décima mujer presidenta en América puede ser la estadounidense Hillary Clinton, postulante demócrata a las elecciones presidenciales del 2008, senadora y ex primera dama, como Cristina Fernández.

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