SANTIAGO DE CHILE.- La intervención del mandatario nicaragüense Daniel Ortega, en la que lanzó duras críticas a la transnacional eléctrica Unión Fenosa y la supuesta actuación del embajador español en el más reciente proceso electoral de Nicaragua, fue la gota que derramó el vaso, y condujo al rey Juan Carlos de España, a abandonar el salón de sesiones de la XVII Cumbre Iberoamericana. Apenas minutos antes, el monarca había sostenido un altercado con el presidente venezolano Hugo Chávez, mandándolo a callar, luego que éste tildara de “facista” al ex primer ministro José María Aznar.
Durante su intervención de casi media hora que sobrepasó por mucho los cinco minutos que le correspondían en el uso de la palabra, Ortega comenzó por atacar a Unión Fenosa, afirmando que el 90 por ciento de la opinión de Nicaragua "está en contra” de esa transnacional española.
"Esa empresa española llega a Nicaragua a ayudar, decía, a que la energía llegue a todo el país, se va a controlar el precio y todo lo demás. Llegó con los Gobiernos peleles, nosotros no le hubiéramos dejado entrar a Unión Fenosa, no le hubiéramos entregado la distribución".
"Le entregaron la generación del 47 por ciento de la energía", pero "los inversionistas no compraron las empresas generadoras que estaban en mal estado, compraron mediante actos de corrupción las empresas generadoras que estaban en buen estado donde podían sacarle utilidades y ganar lo que estaban dando por la empresa en un año", dijo Ortega durante una intervención en la turbulenta sesión de clausura de la Cumbre Iberoamericana.
FENOSA, LOS EMBAJADORES ESPAÑOLES Y GADAFI
"Son una mafia. Es una estructura mafiosa, tácticas gansteriles dentro de la economía global de las que son víctimas nuestros países por culpa de los (gobiernos) peleles", agregó.
Ortega sostuvo que es cuestionado en su país en este tema, porque "el estado de opinión es terrible en contra de Unión Fenosa. El 90 por cien, y me cuestionan y me critican porque no terminamos de asumir Unión Fenosa".
Además, Ortega se refirió a la actuación de "embajadores españoles" antes de las elecciones en su país y dijo que reunieron en "la Embajada de España a las fuerzas de derecha para unirlas para que no triunfara el frente sandinista".
"No creo que esa sea una política del gobierno español, pero la realidad es que lo ha hecho el embajador de España en Nicaragua y es conocido allá públicamente", agregó.
El presidente Ortega aseguró que tampoco olvida que "el territorio español fue utilizado para bombardear la residencia del presidente de Libia, Muamar el Gadafi", en referencia a los bombardeos de la aviación estadounidense el 15 de abril de 1986 en los que murió la hija del líder libio.
JUAN CARLOS ABANDONÓ
Esto es "historia reciente, de la época de la democracia, ya no estaba Franco", dijo Ortega, y añadió que España se prestó "solícitamente a la política terrorista de los yankis para bombardear la casa de Gadafi y asesinar niños".
El rey Juan Carlos, sentado casi al lado de Ortega, abandonó la sala donde se desarrollaba la sesión durante la intervención del presidente de Nicaragua después de sus alusiones a Unión Fenosa y a los embajadores españoles tras un enfrentamiento verbal previo entre el presidente venezolano, Hugo Chávez, y Rodríguez Zapatero.
Fuentes oficiales españolas señalaron que el monarca abandonó la sesión "molesto por las críticas a Aznar (el ex presidente del Gobierno), a España y al Servicio Exterior de España".
El Gobierno de Nicaragua sostiene que Unión Fenosa tiene una deuda de 50 millones de dólares con el estado de ese país y debe 35 millones de dólares a las generadoras de capital privado.
Por esa razón, afirma, se han detenido posibles inversiones en el sector energético debido a que la compañía española no garantiza el pago.