Hoy se cumplen dos años de la muerte del nicaragüense Natividad Canda Mairena y las autoridades judiciales costarricenses aún no deciden si elevarán o no a juicio la causa que la Fiscalía interpuso en contra del Estado.
La madrugada de un 10 de noviembre del 2005, Canda Mairena falleció desangrado en el Hospital Max Peralta de Cartago, adonde ingresó luego de ser atacado por dos perros de raza rottweiler en los predios de un taller de autos de esa ciudad.
Según el dictamen forense, el nicaragüense recibió diez mordeduras en ambos brazos y antebrazos que le provocaron lesiones letales en músculos, arterias y venas, las que a su vez causaron la hemorragia que le quitó la vida.
Fue hasta hace un año que el fiscal de Cartago, Julián Martínez, resolvió acusar a dos efectivos de la Fuerza Pública de apellido Sánchez y Luna, por el delito de homicidio simple por omisión impropia.
A la vez solicitó sobreseimiento a favor de los otros seis policías que estuvieron presentes en el ataque de los perros, así como dos dueños del taller, entre ellos Fernando Zúñiga, quien a la vez es dueño de los animales. Desde entonces, este proceso judicial no ha avanzado.
Después de una especie de “boleo” para determinar cuál juzgado debía continuar con el proceso, el caso de Natividad regresó a los Tribunales de Cartago y este 10 de diciembre se realizará una audiencia para que un juez decida si se eleva o no la causa a juicio.
El abogado de la familia de Natividad, Luis Fernando Sáenz, una vez más explicó que en este proceso ya se culminó la primera etapa que fue la investigación.
Añadió que el 10 de diciembre se acude a un juez de etapa intermedia para presentar la acusación del Ministerio Público y la querella privada que la familia interpuso por medio de su persona.
También se ofrecerán pruebas y el juez propondrá un proceso judicial abreviado si la causa se eleva a juicio, mientras que la defensa del Estado pedirá sobreseimiento definitivo de sus representados.
La cruel muerte de Canda Mairena creó revuelo entre Nicaragua y Costa Rica.
A raíz de su fallecimiento, en Costa Rica circularon en celulares e internet una serie de chistes xenófobos que un mes después provocaron una disputa entre ticos y nicas fuera de un bar, que dejó el fallecimiento de José Ariel Silva, cuyo homicidio fue condenado por un Tribunal de Alajuela este año.
La muerte de estos dos nicaragüenses sirvió de sustento a una denuncia que a inicios del año anterior Nicaragua puso en contra de Costa Rica ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), por supuesto retardo de justicia, discriminación y xenofobia, pero este organismo un año después la desestimó.