Acopiar la mayor cantidad posible de frijoles de la cosecha de postrera, que ya empezó a salir, es el reto de una decena de organizaciones cooperativas campesinas de Quilalí, en el departamento de Nueva Segovia, que firmarán en los próximos días un convenio con Enabas y el Fondo de Crédito Rural.
La iniciativa consiste en reactivar parcialmente la infraestructura de los silos metálicos, que existen en la cabecera municipal desde el año 1978 con capacidad de acopiar 24 mil quintales de maíz y frijoles, y que funcionaron durante toda la década de los ochenta, hasta que por una política de gobierno fueron cerrados dejándolos en desuso desde el año 1991.
Ramón García, coordinador de la Agencia de Ayuda a la Cooperación Técnica y Desarrollo (Acted), informó que las secadoras y elevadores están totalmente dañados y su rehabilitación es “demasiado cara”, por lo que iniciarán de inmediato este año habilitando las bodegas y el patio para acopiar parte de la cosecha de frijoles de postrera.
El municipio de Quilalí produce un promedio anual de 120 mil quintales de maíz y 70 mil quintales de frijoles, que en los últimos años han sido vendidos en el mercado salvadoreño.
Es común ver en esta temporada las filas de camiones con placas salvadoreñas que ingresan a las parcelas de los productores, para comprar la cosecha a precios “tentadores” y sin posibilidades en el municipio de retenerla.