La opositora birmana Aung San Suu Kyi anunció ayer su disposición a cooperar con la junta militar en el poder para entablar un diálogo político, en un mensaje transmitido al enviado especial de la ONU, Ibrahim Gambari.
“En el interés de la nación, estoy dispuesta a cooperar con el gobierno para llevar a buen término este proceso de diálogo”, declaró la premio Nobel de la Paz.
Gambari leyó el mensaje de Suu Kyi durante una conferencia de prensa en un hotel de Singapur, a su regreso de Rangún, tras haberse reunido con la líder opositora en el último día de su segunda misión en Birmania.
Por la noche, la televisión estatal anunció que Suu Kyi se reuniría el viernes con la cúpula de su partido y un ministro designado por el régimen militar para establecer lazos con ella.
Suu Kyi, de 62 años, se encuentra bajo arresto domiciliario y ha pasado la mayor parte de los últimos 18 años privada de libertad. Además desde mayo de 2004 las autoridades le han prohibido reunirse con miembros de su partido, la Liga Nacional para la Democracia (LND).
Se tratará de su segundo cara a cara con el general de reserva y Ministro de Trabajo Aung Kyi, a quien se le ha confiado la tarea de mantenerse en contacto con Suu Kyi desde la represión de finales de septiembre.
En otra señal positiva enviada por el régimen, se autorizó al relator especial de Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos en Birmania, Paulo Sergio Pinheiro, a viajar al país a partir del domingo.