AMOR EN ALQUILER
Angie Cepeda es una actriz que busca hacerse un hueco en el competitivo mundo de Hollywood y para esto ha debido pagar su precio a como alguna vez lo hicieron Salma Hayek o la misma Penélope Cruz, con películas en las que interpretan a latinas dejando un mal sabor en la boca.
Y sumado a esta deficiencia, la historia tiene otros tropezones que la hacen perder calidad y darnos una mala impresión tanto de la actriz principal como del guión. En primer lugar, Cepeda protagoniza a Sofía, una colombiana con un montón de conflictos, desde tener un matrimonio por conveniencia, encariñarse con un niño vecino, tener un enamorado médico y ofrecer su vientre para alquiler, pero lo más lamentable es que presenta un mundo trastornado de las mujeres latinas, como lo leemos en sus diálogos cargados de sexo, sexismo e innecesarias malas palabras.
Hay uno en especial en el que Sofía repite “horny” más de media docena de veces para explicar que las latinas son requetecontra “calientes”, usándolo de manera provocativa, escandalosa, pero sin ningún agregado para el desarrollo de la cinta, y en otras afirma que “las mujeres (latinas) somos locas como si el comportamiento femenino latino fuera desviado e incorrecto.
Hay otros aspectos llamativos de los diálogos en los que se da a entender que una mujer puede ser malcriada, descortés y engañar porque al fin, igual se quedará con su príncipe. En cuanto a la trama, Cepeda no se apropia de la protagonista como una mujer desesperada que ha perdido todo. No se ve convencida de su papel y los enredos son tantos, que no se saben resolver como el caso migratorio, cuando las autoridades se enteran de la unión falsa de Sofía con un estadounidense.
Y en otras ocasiones, el director no supo qué hacer con los minutos faltantes ingresando situaciones extremas, increíbles y aburridas que no abonaban a situarnos dentro de su espacio como el caso de la fiesta de bienvenida a Sofía.
Están otras como cuando ella se golpea la cabeza con la de su amiga, llaman a una ambulancia, le colocan un collar para el cuello, le dicen que estuvo inconsciente y perdió el control de sus esfínteres, pero cuando llega al doctor la atiende dos minutos, la enamora diez minutos y le aconseja beber aspirinas. Fue mucho escándalo para tan poca consecuencia. Y podría seguir pero no vale la pena.