Degollina
Hace tres meses escribí esto: “Requiescat in pace. Muy grande debe ser la alacena donde Daniel Ortega y Rosario Murillo guardan las cabezas de los altos funcionarios de su gabinete que decapitan. Hagamos cuentas de los caídos: Glenda Ramírez, Ministra de Mifamilia; Margine Gutiérrez, Directora de Cultura, y luego Emilia Torres que la sustituyó; Mario Salinas, Presidente de Turismo y Nubia Arcia, quien sustituyó a Salinas en Turismo; Horacio Brenes, Ministro de Fomento y Leana Lacayo, Viceministra de Fomento; Amanda Lorío, Ministra del Ambiente; María Auxiliadora Briones, Directora del IDR y Karla Patricia Rodríguez quien la sustituyó; Oscar René Vargas, embajador en Francia… ¡Todo en seis meses! Demasiados muertos para tan poco tiempo. Muchas mujeres…” Agreguemos ahora a los nuevos despedidos: la Ministra de Salud Maritza Cuan, el Viceministro de Marena Jacobo Charles, y el Secretario General de Marena Raomir Manzanares. ¿Cuándo terminará la degollina?
Palos de ciego
Algo malo está pasando con este Gobierno. No se necesita ser antisandinista o sandinista para percatarse de ello. No despega. No logra ejecutar ni la mitad de lo programado. Improvisa cada día. Da palos de ciego a las sucesivas crisis que nos afligen y ni ellos mismos se acuerdan de aquellas frases retóricas con que prometieron algún día cambiar a Nicaragua. Hambre cero. Desempleo cero. Usura cero. Apagones cero. Nunca pasaron de ser palabras bonitas.
Caprichos
A sotto voce se dice que todo tiene que ver con caprichos. El Gabinete anda más preocupado por darle gusto a la Primera Dama que por gobernar Nicaragua. Si no sólo fíjense como tantas instituciones están cambiando sus logotipos. ¿A quién les recuerda las florecitas y los colores rosado chicha? ¿Qué gana y qué pierde una institución cambiando logos y con ellos toda la papelería y los recursos que la identifican? Ahí tienen un ejemplo de cómo ministros asumen tonterías como prioridad de Estado. Y son detalles como este los que explican la parálisis que muestra el Gobierno.
Humores
Por capricho no se usa la casa presidencial. El cuento ese de que era para ahorrar ya nadie lo cree. Y por caprichos se despide a funcionarios de todos los niveles. A falta de política de Estado hay “humores de Estado”. ¡Señores, por favor! ¡Qué Gobierno es este que despide a un Ministro sólo porque ese día no le amaneció el te de valeriana a alguien en su mesa de noche!
Petróleo
Ya vieron en qué quedó el asunto del petróleo venezolano. Cuando se anunció la venida de esa ayuda parecía que Nicaragua nadaría en petróleo y se acabarían sus problemas. La cosa es que el petróleo sí ha venido, pero el combustible está más caro que antes, tenemos apagones todos los días, la comida más cara y los salarios en picada.
Nuevos ricos
El dinero del petróleo venezolano no entra a las arcas del Estado sino al bolsillo de algunos que se están haciendo ricos. Y así, con marulla, a costa de todos nosotros, se están construyendo capitales de otras familias que pronto estarán hablando de tú a tú con los Pellas, con los Coen o los Fernández Holmann, cuando hasta hace poco andaban con una mano adelante y otra atrás. “Trabajo duro”, dirán.