Los ocupantes de la finca San Andrés han llegado desde el barrio Sor María Romero, de la ciudad de Matagalpa. /LA PRENSA/R. ORTEGA
Tomas con olor a sangre en Matagalpa
Jorge Loáisiga Mayorga y Luis Eduardo MartínezI ENTREGA
nacionales@laprensa.com.ni
Juicio por homicidio

Álvaro Lemus Pérez, de 20 años, murió al recibir los impactos de varios perdigones presuntamente disparados por de Félix Blandón Cruz, un guarda de seguridad quien usó una escopeta calibre 12. El suceso ocurrió el 17 de julio pasado, en la finca San Andrés, ubicada entre las comunidades El Horno y Buena Vista, San Ramón.
Blandón fue acusado por el Ministerio Público y en la audiencia inicial del proceso, realizada el 26 de julio, el titular del Juzgado Primero de Distrito Penal de Audiencia de Matagalpa, Bernardo Morales Mairena, remitió a juicio la causa penal. Morales impuso a Blandón la medida cautelar de presentación periódica. El defensor Darlin Antonio Obando protestó la decisión del judicial, argumentando que buena parte de los elementos probatorios ofrecidos por el fiscal auxiliar Julio Bolaños, eran inconclusos. El día del suceso, Lemus andaba con Lesby José Arbizú, con quien cortaba malanga en la finca San Andrés. Ambos fueron sorprendidos por Blandón y José Ramón Pérez Montenegro, vigilantes de la propiedad que reclama Roberto Reyes. La acusación de la Fiscalía refiere que tras una breve discusión entre Blandón y Lemus, el primero realizó un disparo al aire. Presuntamente, Lemus quiso atacar con un machete a Blandón y este realizó un segundo disparo y los perdigones impactaron en el cuello de Lemus, quien murió por las heridas. El 14 de noviembre, Blandón enfrentará el juicio oral y público en el Juzgado Primero de Distrito Penal de Juicio de Matagalpa.

Productores sufren inseguridad jurídica ante tomas de tierras

SAN RAMÓN, MATAGALPA.- Roberto Reyes Cisne, productor matagalpino, está al borde de la locura. En la época sandinista le confiscaron tres fincas. Hace dos años perdió otra, y este año un grupo de tomatierras empezó a ocupar una parte de las un mil manzanas de tierra de San Andrés, la última finca que le queda.

“Me van a dejar en la calle y me estoy volviendo loco”, grita el productor al contar cómo se han tomado sus tierras.

Y agrega que “ya se derramó la sangre por este problema”, al referirse a la muerte de Álvaro Lemus Pérez, un joven de 20 años que pereció en la finca en conflicto, víctima de un disparo de escopeta.

EL JEFE

Reyes señala directamente a Efraín Sandoval, campesino de la comarca Yúcul, a 20 kilómetros de San Ramón, Matagalpa.

Sandoval, por su parte, dice que esas son tierras indígenas y que lo que están haciendo es recuperar las propiedades de dicha comunidad.

“¡Qué van a ser indígenas esas tierras!, si el límite de la comunidad indígena pasa a cuatro kilómetros de mi propiedad”, asegura Reyes.

Pero Sandoval no está en la finca. Allá él mantiene a unos 30 hombres que dicen ser cabezas de igual número de familias y que el jefe (Sandoval) les dará tierras cuando gane los juicios que están pendientes.

Al mando de estos está José Jesús Herrera Zeledón (“Chepón”), un habitante del barrio Sor María Romero, de la ciudad de Matagalpa.

“Nosotros no somos tomatierras. La Comunidad Indígena nos dio el derecho. Efraín Sandoval nos trajo aquí, él es el jefe”, dice Herrera, mientras muestra un mandamiento firmado por la (ex) juez Segundo de Distrito Civil de Matagalpa, Martha Lorena Loáisiga Cruz, en el que se ordena al presidente de la Comunidad Indígena de Matagalpa, Gabino Hernández, que entregue la posesión de la finca San Andrés a Sandoval y a otras 20 personas. El mandamiento tiene fecha 12 de enero de 2005, pero fue ejecutado el 15 mayo de 2007, 16 meses después de haber sido ordenado por la judicial.

“Si nos tocan no nos vamos a dejar. Problemas no queremos”, agrega Herrera, quien no aparece en el documento judicial, así como ninguna de las personas que están con él en el “campamento” que levantan en medio de la montañosa propiedad.

El tercero al mando, Róger Castillo Aguirre, es más fogoso al hablar y dice que “aquí puede correr la sangre” porque “somos combatientes históricos del Frente Sandinista y retirados de las fuerzas armadas”.

El pasado miércoles, los ocupantes de estas tierras que, apenas se estaban instalando, recibieron visita del capitán José Luis Donaire, jefe de sector de la Policía en San Ramón, quien fue categórico en decirles: “Ustedes están ilegales aquí”.

El oficial dice que ha ido al lugar en 25 ocasiones y que siempre que llega encuentra caras nuevas. “Ahora hasta a unos vecinos de mi barrio encontré”, señala.

“NO ME TOMARON EN CUENTA”

“Ese es un juicio en el que ni siquiera me tomaron en cuenta, se fueron en contra de la Comunidad Indígena y consiguieron ese papel que se los dio la juez Loáisiga”, dice Reyes.

La finca San Andrés está ubicada 45 kilómetros al norte de San Ramón, Matagalpa. El lugar es una selvática zona que aún sobrevive a la depredación y en sus montañas nacen no menos de tres ríos.

Mientras uno sube a la montaña, el río le acompaña a través de quebradas y hondonadas por donde sus aguas se desplazan tras salir de los ojos de agua que conserva la selva.

Sus tierras, según dice Reyes, no son aptas para la agricultura, sino que tienen vocación forestal y, más aún, están en una reserva forestal.

EL MÉTODO

En marzo de 2006, Sandoval y los que le acompañaron (ahora sólo ha quedado él en el litigio), invadieron la propiedad de Reyes, pero primero entablaron una acción de aseguramiento de bienes litigiosos en el despacho del (ex) juez suplente de Waslala, Uriel Ruiz Téllez y con esa acción lograron que la juez Loáisiga emitiera el mandamiento en el que gira la orden de entrega de las tierras.

Pero aquel juicio no fue contra el verdadero dueño de la propiedad, sino contra el presidente de la Comunidad Indígena de Matagalpa, Gabino Hernández.

Cuando Reyes conoció lo que estaba pasando con su finca, acudió a las autoridades policiales en busca de ayuda, eso fue en noviembre del año pasado. Fue así que el entonces jefe de la Policía de Matagalpa, comisionado mayor Carlos Alberto Espinoza García, declaró con lugar un recurso de amparo policial que interpuso Reyes e incluso el jefe policial señaló a los ocupantes de las tierras, que si no abandonaban la propiedad serían desalojados por la brigada especial.

Más tarde, el 10 de mayo del presente año, el licenciado Nieves Gamaliel Rivera Morraz, en su calidad de juez suplente del municipio San Ramón y en cumplimiento del mandamiento de la juez Loáisiga, ejecutó lo ordenado por ella.

Para entonces, la juez Loáisiga había sido promovida a otro Juzgado y fue la ahora también ex titular del Juzgado Segundo de Distrito de Matagalpa, Maura Lila Montoya, quien rubricó la misma orden de su antecesora. Esto había ocurrido el 28 de marzo del presente año.

OTRO GRUPO

Según relata Reyes, después de eso, los tomatierras abandonaron la finca, pero el 15 de mayo llegó otro grupo jefeado por una persona conocida como Juan Pablo Castillo Meza, alias “Negro Johnson”, “Pablo Mono” y “Rambo”, “los que entraron disparando, al estilo de los mejores tiempos del Oeste, portando pistolas, escopetas, intimidando, humillando y burlándose de los trabajadores de la finca”.

Reyes dice que después de eso los tomatierras se retiraron. “Pero ahora están estos otros, y los mandó Efraín Sandoval”.

En julio pasado, el presidente de la Comunidad Indígena de Matagalpa, Gabino Hernández, promovió un juicio de cancelación de asiento registral contra Reyes, para “legalizar”, el despojo de la finca.

“TODO ES LEGAL”

El presidente de la Comunidad Indígena de Matagalpa, Gabino Hernández, dice que “en el caso de San Andrés ya había una escritura. La entregaron los otros presidentes de la Comunidad, le dieron el derecho a Efraín Sandoval y este hombre ha ganado los juicios con esa escritura indígena y anduvimos con la junta en pleno allá en San Andrés, entregándole el derecho a Efraín, porque el juez falló a favor de él (…) Eso es legal porque hay un fallo judicial”.

“Para mí que el señor Reyes debería acercarse a la Comunidad, pero no se acerca. Debería haber una negociación porque allí es territorio indígena, él (Reyes) dice que no, pero allí es parte de El Horno y de ahí hasta Buena Vista, todo eso es terreno indígena de Matagalpa con la Escritura 526”, agrega.

Pero Reyes mostró un mapa y dice que el límite del territorio indígena está a cuatro kilómetros “abajo” de su finca; le explicamos a Hernández y él respondió que: “Así es, pero si él viniera aquí, nosotros podemos dialogar, y yo pienso que si los jueces han dado el fallo es porque saben que es un territorio indígena de Matagalpa”.

Más información en www.laprensa.com.ni >>
© LA PRENSA 2005 - Todos los Derechos Reservados