Los diversos subproductos que genera la apicultura, así como la miel de abeja, pueden aportar ingresos extras a la economía de los productores si los mismos están conscientes del valor que tiene la actividad apícola en su conjunto.
“Estoy casi seguro que la baja rentabilidad de la apicultura nicaragüense tiene su origen en el desconocimiento del valor que tiene en el mercado mundial la miel y los subproductos de la colmena: cera, jalea real, propóleos, polen y la apitoxina o veneno de las abejas”, sostuvo en Managua el experto internacional, Gabriel Esteban Dussart.
Dussart dirigió un curso de capacitación de cuatro días a 62 apicultores y técnicos de zonas rurales de Nicaragua, Honduras y El Salvador, durante el cual enfatizó en las buenas prácticas durante la recolección , transformación, procesamiento y conservación de la miel y los subproductos de la colmena.
El especialista de Bélgica trabaja para el organismo internacional Volens. Estuvo en Managua por invitación del organismo no gubernamental Tecuilcan y del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), a través del Proyecto Fomento a la Producción y Comercialización Orgánica que financia la Cooperación Austriaca para el Desarrollo.
Para realizar este taller los tres organismos firmaron un convenio de cooperación, que podría ampliarse en un futuro a otras actividades de apoyo a la producción orgánica agrícola y ganadera.
CON GRAN VALOR
Dussart confirmó que la mayoría de los apicultores nicaragüenses sólo venden la miel y que sucede también en otros países latinoamericanos: los subproductos que puede generar la apicultura no se aprovechan.
Por ello se enfocó en enseñar a los apicultores técnicas para producir champú, rinse, vinos y caramelos a base de miel, revitalizador a base de polen y miel, jabón con cera con miel y crema facial nutritiva a base de jalea real.
La Directora de la Oficina de Cooperación de la Embajada de Austria en Nicaragua, Michaela Ellmeier, destacó que su país apoya la producción y la industrialización de la miel en países como Nicaragua, porque este es un producto que se ha convertido en estratégico para el desarrollo rural.
Ellmeier también consideró, según añadió el IICA en un comunicado, que a nivel interno se deben promover alianzas públicas y privadas para potenciar la inversión rural.
La transformación en subproductos es un esfuerzo rentable, dijo Dussart. Mostró cómo se producen 20 litros de champú a partir de un kilo de miel y de otros ingredientes más el envase y la etiqueta, comparó la inversión estimada en unos 22 dólares con el probable ingreso de más de 180 dólares por la venta del producto final.
MUY VALIOSO
El polen y el propóleo son dos subproductos de la actividad apícola con demanda en los mercados. Cada colmena puede producir anualmente al menos cinco kilos de polen, con un precio de mercado en Nicaragua de 34 dólares por kilo.
El polen tiene, según la literatura científica, menos azúcares pero mucho más proteínas, minerales y vitaminas que la miel. Estas cualidades lo han convertido en el energovitalizante del deporte mundial.
El propóleo es una sustancia resinosa que fabrican las abejas para cerrar los espacios entre cuadros, entre tapas y rendijas, y hasta para embalsamar animales que no pueden sacar de la colmena, como ratas o culebras.