El 24 de octubre leí en LA PRENSA que el Consejo Supremo Electoral pretende introducir a partir del 2008 un nuevo formato de la cédula con alto nivel de seguridad, puesto que, según LA PRENSA: “El nuevo sistema contempla la huella digital automatizada de los dedos índices, foto digital, firma digital y una serie de componentes de seguridad que no fueron ampliados”.
Me quedé sorprendido por dos aspectos: primero, Nicaragua está por introducir la más avanzada forma de identificación digital ciudadana, casi a la par hasta antes que lo hacen países como Alemania, España y otros. Pero no se trata simplemente de un cambio de formato sino de un cambio esencial y fundamental en los posibles usos y abusos de los datos de cedulación y de la cédula misma.
Por ejemplo, este tipo de cédula rinde completamente obsoleto el anteproyecto de la ley de firma electrónica. Es más, la misma cédula podrá sustituir las tarjetas acostumbradas de crédito y débito con más seguridad, puesto que con un simple lector de huellas dactilares se puede comparar la huella dactilar del supuesto portador con la huella del portador grabada en la misma cédula de identidad, imposibilitando así el fraude con tarjetas o cédulas robadas.
Sin embargo no hay solamente el lado positivo. De hecho la foto digitalizada y las huellas digitales constituyen precisamente la misma información que capta la Policía al “fichar” a un sospechoso. Mal manejado el proceso de cedulación, existe entonces el peligro real de que el Estado trate a todos los ciudadanos como criminales potenciales, o peor, que use la información obtenida en la cedulación para cualquier tipo de control y persecución por cualesquiera que sean las razones.
Me consta personalmente que ya un Ministro de Gobernación del Gobierno de Doña Violeta andaba con ideas muy concretas de crear, basándose en los datos del Consejo Supremo Electoral, un registro policial universal con los fotos y las huellas digitales de todos los ciudadanos, con el supuesto propósito de automatizar la búsqueda de sospechosos. En aquel entonces se desistió de esta idea solamente por los altos costos del equipo de computación y por la mala calidad de fotos y huellas como captados por el CSE, con las capacidades de cómputo disponibles a los bajos precios de hoy y con un CSE haciéndole el trabajo de captación con calidad, sería muy fácil implementar este sueño policiaco, para mi pesadilla ciudadana, de un sistema automatizado de Seguridad del Estado.
Cabe señalar que en los países mencionados, por esta razón se están introduciendo los nuevos documentos digitales de identidad en base de una legislación explícita y después de largos debates públicos. En Alemania, por ejemplo, no es hasta hace dos o tres semanas que se llegara a un consenso en cuanto a los procedimientos. Se obligará por ley a los registros civiles a destruir los archivos computarizados de las huellas digitales una vez fabricado el documento de identidad y no se permite el acceso directo de los órganos de seguridad a los archivos de las fotos digitales. En Nicaragua no hay ninguna legislación similar.
Asusta entonces que el CSE esté intentando a introducir semejantes cambios de fondo en cédula y cedulación por la puerta trasera, como simples cambios del formato, sin base legal específica alguna, a no ser que se quiera evitar, por razones nada transparentes, precisamente el debate público sobre beneficios y riesgos de un paso tan trascendental.