Un incendio provocado por los reclusos durante un motín en una cárcel de Argentina dejó al menos 31 muertos por asfixia y quemaduras y una veintena de heridos, entre ellos guardias, en un episodio iniciado con una protesta por deficientes condiciones de detención.
“Los muertos son 31 y quedan nueve de los heridos del domingo, algunos graves”, informó el juez en lo criminal Ramón Tarquini, tras realizar un recorrido por el penal.
Todos los decesos fueron provocados por asfixia o quemaduras graves, de acuerdo con los informes forenses preliminares.
Varios de los muertos fueron encontrados en el suelo de los baños del pabellón con pañuelos o trapos mojados a modo de máscara sobre el rostro para protegerse de la humareda.
La situación parecía controlada al mediodía de ayer, pero nuevos disturbios dentro del presidio estallaron por la tarde, cuando nuevos heridos fueron retirados en ambulancias.
“Ingresaron a la cárcel ambulancias, bomberos y toda la guardia de infantería (policía antimotines)”, dijo a la prensa Miguel Ángel Torres, abogado de presos.
El juez había visitado momentos antes el Penal de Varones de la capital de la provincia de Santiago del Estero, en la región centro-norte del país, donde ocurrió la masacre en medio de la revuelta.
SITUACIÓN CONTROLADA
“La situación ha sido controlada. No ha habido disparos y los internos están en sus celdas. Hemos trabajado con el fiscal y recorrido todas las secciones del penal escuchando reclamos y tomando nota”, dijo el magistrado.
La justicia investiga si los reclamos de los presos motivaron el motín o si fue un intento de fuga reprimido, como indicó el Ministro de Justicia del Distrito, Ricardo Daives.
El trágico episodio se desató cuando los presos prendieron fuego a colchones para protestar por las condiciones de detención y las llamas se extendieron sin control por el pabellón que los alojaba, ocupado por encausados por robo a mano armada y homicidio, entre otros delitos.
Entre los principales reclamos los presos pedían la agilización de sus causas judiciales, pues la mayoría está procesada pero sin fecha de juicio, admitió el juez.
El magistrado intentó, además, llevar tranquilidad a los familiares de presos que se agolpaban aún este lunes frente a las puertas de la cárcel, en la ciudad de Santiago del Estero, capital homónima a 800 km al noroeste de Buenos Aires.
“Quédense tranquilos. Los internos están muy bien de salud, yo les he garantizado que no habrá ningún tipo de represión ni represalias”, dijo el juez a decenas de mujeres que reclamaban información y protagonizaban escenas de desesperación y angustia.
Durante toda la mañana se veía desde la calle cómo los reclusos volvían a encender frazadas que sacaban por las ventanas , antes de la llegada del juez.
El penal es el mayor de Santiago del Estero, con una población de unos 500 presos.