No hay que precipitar las oportunidades pero tampoco hay que dejarlas escapar. Y eso es válido no sólo en el boxeo, sino en la vida misma.
Se trata entonces de descubrir el momento adecuado para dar el siguiente paso. Y eso lo sabe muy bien Silvio Conrado hijo, uno de los encargados de mover la carrera de Román “Chocolatito” González, el joven prospecto que crece a ritmo acelerado en el pugilismo.
El impacto provocado por González aún nos tiene estremecidos. Su presentación frente al filipino Eriberto Gejon, fue una cátedra de boxeo aún con la brevedad de la pelea, concluida en el mismo primer asalto el sábado en Japón.
En 69 segundos, fuimos testigos de la habilidad y la madurez de un chavalo de 20 años que no se desboca, pero que no pierde tiempo en imponer su ritmo y jalar el gatillo en el momento preciso. Vimos su instinto homicida y su pegada pulverizadora. Boxea, pega y gusta. Es un joven especial.
De acuerdo a lo observado, es un muchacho que está preparado para hacerle frente a una pelea de título mundial. El nivel de sus rivales ha crecido y los ha resuelto a todos con el mismo método: noqueándolos.
Y siempre hablamos de descubrir el momento porque el boxeo está lleno de ejemplos. Buenos y malos.
Con Eduardo “Ratón” Mojica se enredaron. Repasó el ranking y jamás disputó una corona. Con Hermógenes Prado se apuraron. Lo lanzaron de forma anticipada a las peleas de calibre y se acabó pronto.
¿Es el momento para el “Chocolatito”? Sí lo es, pero también es conveniente el plan que se ha definido, de que haga una pelea más en diciembre en Nicaragua.
Eso será un espectáculo.
Pero en el 2008, los planes para González tienen que ser para peleas grandes, de esas que le aseguren el futuro económico y le hagan perdurar en el tiempo.
O a menos que las negociaciones, obliguen a otro tipo de movimiento.