La llegada de la banda mexicana RBD a tierras pinoleras fue sinónimo de prisas y desorden, pues a pesar que la presentación marchó en completo orden, la conferencia de prensa, así como el ingreso del público y medios de comunicación al Estadio Nacional Denis Martínez fueron completamente desorganizados.
La presentación de los mexicanos, el sábado, inició a las 7:40 p.m., cuando el público todavía luchaba por entrar al local, al igual que los medios de comunicación.
Aunque el estadio estaba lodoso, el público —en el que predominaron los pequeños— no se limitó a la hora de cantar y bailar Bésame Sin Miedo, Rebelde, Sálvame, y muchas otras.
A eso de las 8:40 p.m. la lluvia regresó, lo que inicialmente pareció detener el concierto, sin embargo, Christian y Alfonso salieron al escenario, y más aún, a la pasarela que los acercaba más al público y sin importar las fuertes gotas, empezaron a cantar. Inmediatamente se les unió el resto del grupo e interpretaron algunos temas bajo la lluvia, lo cual animó al público e hizo olvidar el agua. A las 9:15 p.m. el concierto había concluido.