Después de un período de intensas lluvias, el municipio de Tola está en crisis porque sus comunidades perdieron cultivos agrícolas y la producción de sal está paralizada por los daños que dejaron las inundaciones.
En Las Salinas más de dos mil familias viven en la incertidumbre y cada día padecen más hambre, afirmaron representantes de la comunidad.
Víctor Torres relató que le embargó la tristeza cuando visitó la semana pasada sus planteles de sal, sobre los que ahora corre un río.
"La producción de la sal, que es la que da una fuente grande de trabajo en esta zona de Las Salinas, va a ser bien pequeña y saldrá tarde", explicó.
En la zona existen 130 productores de sal y de esta actividad depende la subsistencia de más de 300 familias, de forma directa, además de otros beneficiados, como los pulperos.
"Iniciamos el 15 de octubre la actividad salinera, decidimos comenzar a preparar el campo y cuál fue mi sorpresa que al presentarme con mis trabajadores me encontré una destrucción total, todos los muros destruidos, el agua sacó de las pilas el cemento y la arena, y quedó sólo el ladrillo, nada más", dijo Torres.
DESEMPLEO
Bartolomé López, presidente de la junta directiva de la comunidad indígena de Las Salinas, relató que tras los daños provocados por las lluvias pidieron ayuda a un proyecto de Luxemburgo que de inmediato les donó provisiones valoradas en cinco mil euros.
Con esos alimentos ayudaron a 647 familias de las comunidades Las Salinas y Virgen Morena.
"Nos sentimos aliviados con la comida recibida por el proyecto Luxemburgo y estamos infinitamente agradecidos con ellos, pero sabemos que nos esperan días difíciles por la pérdida casi total de las cosechas. Formamos ocho comités de convivencia comunitaria para ver qué podemos hacer para enfrentar la situación", dijo López.
En los planteles salineros la reparación de cada pila requiere una inversión mínima de cinco mil córdobas.
"Con esta situación, las fuentes de trabajo se alejan porque no podremos emplear a tantos, si ni siquiera tenemos dónde producir la sal; todo esto nos llevará al hambre, porque si no hay trabajo no habrá con qué comprar granos", comentó Víctor Torres.
La sal se produce entre febrero y abril, en la época más seca, pero en los últimos meses del año preparan los planteles.
"Todos los años comenzamos en octubre a preparar el campo, pero ahora no pudimos por las lluvias; el año pasado, ya para el 9 de noviembre, se estaba comenzando a producir sal, y a estas alturas ni siquiera hemos comenzado", lamentó el salinero.
Torres estima que la pasada producción de sal en Las Salinas superó los 200 mil quintales y el 60 por ciento fue exportado a Costa Rica. Sin embargo, los daños recientes provocarán una caída drástica en la próxima producción, del 60 y hasta el 70 por ciento, según cálculos de los salineros.
En el exterior, el quintal de sal se cotiza entre dos dólares y dos dólares y medio, mientras en Nicaragua ni siquiera llega a un dólar.
Bartolomé López advirtió que si los habitantes de Las Salinas tienen problemas para conseguir empleo emigrarán hacia Costa Rica.