Como es bien sabido, el 8 de octubre del presente año, la Corte Internacional de Justicia dictó sentencia sobre la delimitación de los espacios marítimos de Nicaragua y Honduras en el Mar Caribe. El asunto fue sometido a la Corte por Nicaragua en el año 1999, de acuerdo con su firme política de acudir a los medios pacíficos internacionales para la solución de controversias.
En su sentencia la Corte señala como frontera la bisectriz del ángulo formado por sectores relevantes de las costas de los dos países en vez de un paralelo geográfico. Asimismo, sin indicar el punto final de la frontera, resuelve que esta se prolonga más allá del meridiano 80, dejando muy atrás el meridiano 82 que despojaba a Nicaragua de espacios marítimos de considerable extensión.
No son las anteriores las únicas razones por las que el Gobierno y el pueblo de Nicaragua han recibido con satisfacción la sentencia de la Corte Internacional de Justicia, sino más bien porque el hecho mismo de haber puesto fin a un litigio que había durado casi ocho años ante ese Tribunal ha abierto la puerta a una nueva etapa de las relaciones entre Nicaragua y Honduras.
En todo momento hemos estado unidos por el ideal centroamericano pero la existencia de un litigio no dejaba de poner dificultades y tropiezos a la integración centroamericana. De ahora en adelante esas dificultades y tropiezos no existen y debemos de hacer todo esfuerzo en intensificar los lazos indisolubles que nos unen, no sólo en materia comercial sino en todos los campos de la actividad humana.
La historia hará el reconocimiento muy merecido a todas las personas que dentro de sus respectivas funciones y de acuerdo con las circunstancias, han contribuido a estrechar las relaciones entre dos pueblos hermanos.
Con la sentencia de la Corte no han quedado resueltos todos los problemas de fronteras o referentes a zonas limítrofes que afectan a Nicaragua, mas el Ministerio de Relaciones Exteriores da a esos problemas la atención que merecen, haciendo todo esfuerzo para lograr una solución justa y equitativa que respete los derechos e intereses de nuestra Patria.