El presidente boliviano Evo Morales, quien ha visto crecer su popularidad por una coyuntura económica excepcional por, entre otras cosas, los buenos precios de los minerales, enfrenta un inesperado adversario: la inflación, que en octubre pasado alcanzó una tasa anual del 11.3, la más alta desde 1995.
El gerente del Banco Central de Bolivia, Eduardo Pardo, calificó la situación de “crisis en la bonanza”.
Mientras la oposición advirtió que los problemas de tierras que hay en el país son una de las causantes del aumento de precios en los alimentos básicos.
Se conoció que Morales ya llamó a su equipo económico para analizar medidas.
“Esta hiperinflación es fatal... por las políticas erradas del Gobierno vamos a entrar al fenómeno africano que provocará hambre en un país productor de alimentos”, dijo al respecto el empresario Branko Marinkovic.
Por otro lado la Asociación Nacional de la Prensa (ANP) protestó ayer “enérgicamente” contra el “maltrato de algunas autoridades del Gobierno” a periodistas, que considera se ha repetido con “preocupante frecuencia”.
En un comunicado, la ANP, que agrupa a los diarios bolivianos, también reprochó la reciente amenaza de la Ministra de Desarrollo Rural, Susana Rivero, de enjuiciar a una periodista de la Agencia de Noticias Fides (ANF) “por elevar el tono de voz en su pregunta, como si ello fuera un delito”.