Hace unos días me contaba un amigo el siguiente diálogo con su hijo: “Papá, ¿me pones la contraseña en la computadora para jugar los juegos?” El que pregunta es Eduardo, de 7 años. “¿Se van a pelear?” “No papá, no nos vamos a pelear”. Y comenta el papá: “La verdad es que casi siempre que mis hijos ponen los juegos en la computadora la cosa termina en batalla campal. En seguida se unen más hermanos, y mientras uno juega, los demás miran, animan, gritan... hasta que alguno de los espectadores no puede resistirse y mete la mano en el teclado, provocando la inevitable pelea”.
Tener una computadora en la casa conectada a Internet tiene muchísimas posibilidades, también para los hijos, aunque al final no usemos tantas. Es probable que una de las que más usamos en nuestra casa son los juegos on-line. Le pregunto a mi amigo cómo maneja este tema, ya que muchos papás se quejan por la violencia y pornografía. Me responde: “Hay buenas páginas, como www.funnygames.nl, con muchos juegos gratuitos, divertidos y que se renuevan constantemente”. Claro que siempre hay que tener un ojo encima: en muchas páginas de juegos on-line abundan los juegos zafios y violentos. Una de las cosas buenas de www.funnygames.nl es que, como diría Pablo, de 4 años, en casi ningún juego “sale sangre”, que es el requisito para que se pueda jugar en casa. Y una de las ventajas de los juegos on-line es que les enseña a compartir el juego con sus hermanos, aunque en el aprendizaje salten algunas chispas. Esta es una experiencia positiva y que probablemente ha requerido de parte de los papás una investigación para dar con sitios medianamente seguros.
Es muy aconsejable que siempre que los hijos estén usando Internet los padres estén con ellos y también ayuda la protección automática. Por ejemplo, comprobar que el Safesearch de Google está activado. Y es casi imprescindible tener un filtro de contenidos. Uno gratuito, eficaz y muy fácil de usar es K9, (www.k9webprotection.com). Como otros filtros, nos permite configurarlo para filtrar pornografía, drogas, juego, violencia, etc., y evitar a nuestros hijos desagradables sorpresas.
Aunque lo que más les gusta a los hijos de mi amigo, y a muchos otros más, de Internet son los juegos on-line, también lo usan para buscar información para el colegio o para sus aficiones. Han descubierto lo rápido que se puede encontrar en Internet, si se sabe buscar, un póster de Michael Jordan o de la Guerra de las Galaxias, o un dibujo de un esqueleto con los nombres de los huesos en inglés. Y además se puede traducir del español al inglés, que siempre viene bien para buscar fotos de animales. Así como los niños aprenden muy rápido a moverse en Internet, muchos papás tendrán que ponerse al mismo nivel. De lo contrario hablarán dos idiomas distintos y vivirán dos mundos distintos. Es probable que las mamás, algunas, tengan que recibir un curso sobre el manejo del Internet y pronto.
Además, no todo son juegos de diversión, los hay educativos y con éxito. Por ejemplo en Japón, la plataforma Nintendo DS más vendida en todo el mundo, se consolida como plataforma para programas educativos. La ola se inició con el éxito de Brain Age, un juego de Nintendo basado en preguntas y pruebas que estimulan los reflejos, la memorización y la velocidad de cálculo. Sorprendidos por las más de 8.5 millones de copias vendidas, los creadores de la compañía dedicaron mayores esfuerzos al desarrollo de este tipo de software. Después han llegado, entre otros, English Training o Flash Focus, para mejorar el vocabulario de inglés y la destreza visual, respectivamente. Hoy, uno de cada siete japoneses posee un Nintendo DS, según datos que cita Newsweek (10-09-2007).
Todo lo anterior son unas pocas ideas para despertar en los papás la inquietud, si aún no la tienen, por conectar con el mundo de los juegos de sus hijos ya sea por Internet o en consolas. Unos papás que se involucran creando un clima de cariño, cercanía, amabilidad, confianza y buen humor podrán exigir más porque el destinatario comprenderá que con esa exigencia se le quiere y se le ayuda a ser mejores.