La Presidenta electa de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, una abogada de 54 años que ganó los comicios del domingo con casi el 45 por ciento de los votos, iniciará su mandato el 10 de diciembre con una abrumadora mayoría en el Parlamento y con gobiernos aliados en 19 de los 24 distritos del país.
El comicio colocó al oficialista Frente para la Victoria (FV, peronistas y socialdemócratas) como primera fuerza en la Cámara de Diputados y en la de Senadores.
En el Senado, de 72 miembros, el Frente para la Victoria y grupos aliados tendrán 44 legisladores, tres más que en la actualidad. De los 257 diputados, el bloque oficialista contará con 153 legisladores, 13 más que ahora.
Candidatos aliados al kirchnerismo triunfaron en las ocho elecciones a gobernador, entre ellas en la estratégica y populosa Buenos Aires.
La ciudad de Buenos Aires (capital federal) y la provincia de Santa Fe (centro-este), segundo y cuarto distrito del país, respectivamente, están entre los escasos territorios que pasarán a manos de la oposición.
“En sí mismo, tener la mayoría absoluta no es un riesgo. El problema nace cuando el Congreso está subordinado al Poder Ejecutivo y no hay control del poder. Eso pasó en los últimos cuatro años, afirmó el constitucionalista Gregorio Badeni.
Para el politólogo Rosendo Fraga, el peligro radica en la existencia de una oposición fragmentada ante un oficialismo con presencia hegemónica en el Parlamento.