El riesgo de que la gripe aviaria llegue a Latinoamérica fluctúa “entre bajo y moderado”, aseguró en Santiago el responsable de Producción y Salud de Aves de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) para la región, Tito Díaz.
Sin embargo, advirtió que “no existe el riesgo cero”. “Siempre existe el riesgo de que llegue la cepa patógena a la región”, afirmó Díaz.
Para disminuir el riesgo “hay que mejorar la capacidad de diagnosticar la enfermedad y reaccionar oportunamente” en el caso que surja una cepa en América Latina”, añadió el experto, de nacionalidad colombiana.
El mexicano Moisés Vargas-Terán, también experto de la FAO, señaló que la región aún está libre de este virus, pero su introducción representa “un riesgo constante”.
INVERSIÓN Y VIGILANCIA
En ese contexto, dijo que la FAO ha invertido dos millones de dólares para fortalecer la vigilancia epidemiológica y las capacidades de los servicios veterinarios y sus laboratorios de diagnóstico y para generar conocimiento científico sobre el desplazamiento de aves migratorias.
Además, para construir redes de información y tecnología con otras regiones del mundo, en el marco del sistema de vigilancia global de la gripe aviaria por virus H5N1, el más peligroso, y sentar las bases para la correcta difusión en el público de los riesgos de este flagelo.
“La inversión para prevenir siempre será menor a los recursos que ocasionaría un brote de la enfermedad en la región”, dijo al respecto el doctor Claudio Ternicier, jefe de la división de protección pecuaria del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), de Chile.
Explicó que la carne de ave y los huevos son los productos pecuarios más consumidos en América Latina y son una base fundamental de la seguridad alimentaria de millones de personas.
La gripe aviaria ha afectado a 60 países de Asia, Oriente Medio, Europa y África, provocando sólo en el sudeste asiático pérdidas cercanas a 10,000 millones de dólares, además de una creciente preocupación por la muerte de 204 personas.